El tiempo no remunerado vale

06 Sep 2017

> SEMINARIO INTERNACIONAL

Para la antropóloga social María Nieves Rico (CEPAL), el foro “Debates en torno al bienestar” fue una oportunidad para insistir en la importancia del medir el tiempo no remunerado. La novedad: que esa categoría, que durante siglos ha estado invisibilizada, se hace un lugar en la agenda de por lo menos cinco países de Latinoamérica y el Caribe. “Ya hay allí una valorización de ese aporte al PBI”, destaca la experta rosarina, en diálogo con LA GACETA.

“Las mediciones del bienestar y las mediciones multidimensionales de la pobreza deben empezar a contemplar aspectos que hasta el momento estaban soslayados en la medición de la pobreza y en las políticas públicas”, afirmó. “Y dos de los aspectos a tener en cuenta son el uso del tiempo cotidiano por parte de la población, y la importancia del trabajo doméstico no remunerado para la economía”, agregó.

- ¿Por qué importa medir el tiempo no remunerado?

- Esas mediciones nos permiten tener información, cruzarla no sólo por sexo, sino por edad, condición étnica... Es evidencia empírica para apuntar a políticas de cuidado, de redistribución del trabajo doméstico no remunerado y de cuidado al interior de los hogares.

- ¿Son aquí las mujeres el sector más involucrado?    

- Sí, porque hay una organización social del trabajo, una división sexual del trabajo, que hace que se les asigne a las mujeres casi de manera exclusiva el trabajo doméstico no remunerado, que no sólo no es remunerado, sino que no tiene protección social, y no contribuye para nada a la autonomía económica de las mujeres y al ejercicio de sus derechos. Y es muy interesante ver, cuando cruzamos la información, que son las mujeres de los hogares más pobres las que dedican más tiempo diaria y semanalmente al trabajo no remunerado.

- ¿Qué políticas deberían ensayarse para mitigar ese impacto?

- Las políticas están pensadas en función de una familia que no existe. Hoy, uno de cada tres hogares de la región tiene jefatura femenina. Entre otras cuestiones, la licencia por paternidad; que la AUH sea acompañada por políticas de cuidado, para que mujeres con niños de menos de cinco años tengan cuidado a nivel barrial o comunitario, que les permita acceder al mercado laboral.

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