Especialistas coinciden en que la medición del ingreso resulta insuficiente

“La pobreza tiene distintas dimensiones y hay que captarlas”, dice el experto Beccaria.

06 Sep 2017
1

INVESTIGADOR Y DOCENTE. Luis Beccaria en el auditorio de Derecho. LA GACETA / FOTO DE IRENE BENITO.-

Quizá el principal logro del Seminario Internacional “Entre la medición y la acción: debates en torno al bienestar”, que terminó ayer, haya sido poner sobre la mesa la necesidad de analizar la pobreza desde diferentes perspectivas. Entre los especialistas existe un consenso: la medición de ingresos resulta insuficiente y conviene añadir otros aspectos. El investigador y docente Luis Beccaria confía en que Argentina camina por esa senda y en que terminará adoptando un mecanismo multidimensional que supere el indicador de necesidades básicas insatisfechas.

“La pobreza tiene distintas dimensiones y hay que captarlas”, dice el profesor de la Universidad de Buenos Aires y de la Universidad Nacional de General Sarmiento en el auditorio de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de Tucumán, donde tuvo lugar el Seminario Internacional organizado por Unicef, y la Secretaría de Estado de Gestión Pública y Planeamiento del Gobierno provincial. El doctor en Economía explica que toda la discusión gira, en general, sobre cómo obtener evidencia acerca del bienestar social que sea relevante para los que analizan la realidad y para los que tienen que tomar decisiones de política pública. “Esta debe estar basada en evidencia sobre dónde radican los principales problemas y cuáles son, y quiénes los soportan. Para ello, necesitamos indicadores confiables, oportunos y relevantes”, agrega.

La medición del ingreso es la que tradicionalmente desarrolló Argentina por medio del Instituto Nacional de Estadística y Censo (Indec). “Para esa perspectiva, pobre es quien tiene pocos ingresos. Se trata de un parámetro que sigue siendo importante y cuyo análisis ha de continuar. Ahora, y esta es la discusión central de este Seminario Internacional, hace tiempo que en el mundo se viene planteando que hay problemáticas que no aparecen o no se logran comprender a partir de aquel criterio”, afirma. Beccaria ejemplifica que puede haber ingresos bajos o medios, y viviendas y educación inadecuadas.

“Los métodos multidimensionales justamente buscan medir en forma simultánea la incidencia de diversos aspectos sobre la pobreza”, insiste. Y los expertos congregados en el Seminario Internacional concuerdan en que el Indec y las provincias deben implementar un indicador de mayor complejidad: “la pregunta es cómo ir más allá de las necesidades básicas insatisfechas y cómo hacer que el Indec lidere este proceso junto a las jurisdicciones provinciales. Este tipo de acontecimientos ayudan a ir hacia allí: son foros que llaman la atención sobre el tema y que promueven los cambios”.

Beccaria dice que el Gobierno nacional, que propone la consigna “Pobreza Cero”, parece abierto a buscar nuevas y más certeras formas de medición. “Pero tampoco hay que olvidar que el Indec viene de un momento muy complicado, que pasó por un apagón estadístico y que existen ciertas prioridades. Hubo que reponer el cálculo del producto bruto interno, del índice de precios, del desempleo, etcétera”, recuerda. El especialista sostiene que, desde diciembre de 2015 a esta parte, el Indec recuperó credibilidad: “sin dudas ya no se discute más la confección del índice de inflación. Pero estos terribles años en los que el Indec no cumplió su papel y en los que generó información distorsionada tuvieron otro efecto negativo: perdimos la posibilidad de avanzar en términos estadísticos”.

Comentarios