Marchan por las Malvinas de La Quiaca hasta Río Grande

Ex combatientes caminarán durante ocho meses para que nadie se olvide de que las islas son argentinas. Van a colegios e instituciones.

05 Sep 2017
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EN LA ACADEMIA BELGRANO. Daniel Benítez y su esposa, Rodolfo Antúnez, José Ortega y Emilio Sáez. Gentileza ACADEMIA BELGRANO.-

Caminar para recordar, para impedir que la sociedad se olvide y para que los jóvenes sepan que se debe seguir reafirmando que las Malvinas son argentinas. Esa es la consigna que motiva a Rodolfo Eduardo Antúnez, ex combatiente de Malvinas y ex cabo primero de la Armada, oriundo de Ushuaia, a realizar una marcha por todo el país, desde La Quiaca (Jujuy) hasta Río Grande (Tierra del Fuego). La travesía se inició el 7 de agosto y concluirá el 2 de abril de 2018.

La semana pasada, Antúnez y los amigos que lo acompañan pasaron por Tucumán, donde visitaron la Casa Histórica y dieron una charla a los alumnos de la Academia Belgrano, una de las instituciones que colaboran con esta larga marcha.

El que tuvo la idea no participó de la guerra, pero la vivió como ciudadano. Es Emilio Francisco Sáez, de 63 años, dueño de una panadería en Ushuaia. “Me mueven tres cosas: decir que después de los 60 sigue habiendo vida y que se pueden hacer muchas cosas para que uno y la sociedad estén mejor; promover el cuidado del medio ambiente a través del lema Basura Cero, y rescatar la memoria de ese gran médico y gran persona que fue René Favaloro”, enumera Sáez, que acompaña a Antúnez en la marcha.

Cabe aclarar que no se trata de una marcha simbólica. Ambos hombres, literalmente, van caminando (sin hacer dedo ni con apoyo vehicular) en su travesía. Descansan en diversas ciudades, donde siempre hay amigos que los reciben. Dan charlas en colegios o en instituciones, donde sea que los convoquen. Y a medida que andan por las rutas (desde La Quiaca vinieron por la 9, y luego siguieron por la 157 por la que llegarán a Córdoba) van recogiendo la basura que encuentran en el contexto de Basura Cero que promueve Sáez.

En Salta se les unió José Alberto Ortega, otro ex combatiente y marino retirado, que perteneció al comando anfibio de la Armada. Y en Tucumán se reunieron con Daniel Emiliano Benítez, de Misiones, también veterano de la guerra de Malvinas.

Ortega y Antúnez estuvieron entre los primeros militares que desembarcaron en las islas, como parte de la llamada Operación Rosario. Ellos participaron de los primeros combates en el cuartel de la guarnición británica de las islas en Moody Brook (donde estuvo Ortega) y en la Casa del Gobernador.

Entre las tantas anécdotas que guarda, Ortega cuenta: “cuando desembarcamos nos repartían banderas argentinas a casi todos, no solamente al oficial a cargo, y no entendíamos por qué. Después lo supimos. No estaba claro si íbamos a sobrevivir a los combates, pero alguno tenía que llegar y poder enarbolar la bandera argentina en las islas. Finalmente, lo logramos y sin tantas bajas”.

La vía diplomática

“He querido volver (a Malvinas) varias veces, pero no acepto que en el pasaporte me pongan Falklands”, confiesa Antúnez. Añade que le gusta contar su experiencia en las islas. “Cada veterano tiene una historia distinta y es bueno que los chicos las puedan escuchar de primera mano, es decir de nosotros, y por eso me pareció buena esta propuesta de la marcha y de ir recorriendo colegios e instituciones”, comenta.

Asegura que para él fue un orgullo participar en el conflicto bélico y defender su patria, pero reconoce: “ninguna guerra, ganada o perdida, es buena, porque deja efectos muy dolorosos entre los que participan y entre sus familias. Hay que recuperar las islas por la vía diplomática y para ello, los jóvenes deben estar preparados”.

Ortega, que el año pasado hizo una caminata similar junto a otros compañeros veteranos, comenta que este tipo de actividades apunta a que la causa Malvinas se mantenga en pie entre los argentinos.

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