Expertos debaten si Venezuela se ha convertido ya en una dictadura

Cómo identificar un régimen democrático

02 Sep 2017
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CARACAS, Venezuela.- Más de 120 muertos en protestas opositoras, la instauración de una polémica Asamblea Constituyente, denuncias de violaciones de derechos humanos... Varios gobiernos y medios internacionales consideran que Venezuela ha cruzado la línea y es ya una dictadura, aunque otros prefieren evitar el término.

Según José Miguel Vivanco, Venezuela es una dictadura cívico-militar. El director de la División de las Américas de Human Right Watch apunta que una democracia se define por dos principios: elecciones libres y un gobierno que respete normas como separación de poderes, independencia judicial, derechos humanos o libertad de prensa. “El régimen en Venezuela no supera ninguno de los dos principios”, sentencia.

Sobre el primer punto, Vivanco apunta a elecciones suspendidas, incluyendo el referéndum revocatorio, el “colosal fraude” denunciado por la empresa encargada del software de control electoral para la Asamblea Constituyente.

Sobre el segundo, sostiene que, en Venezuela lo que gobierna es un régimen cívico-militar que concentra en sus manos el poder.

La intervención del Poder Judicial en 2004, la existencia de más de 450 “presos políticos” y más de 350 civiles procesados por instancias militares, la censura, la existencia de “una crisis humanitaria que el Gobierno se niega a reconocer por razones ideológicas” y la Constituyente con una “composición fascista, corporativa, con miembros elegidos a dedo” dejan un diagnóstico claro a Vivanco.

Para Atilio Borón, hablar de dictadura es “una falta de respeto total”. El politólogo y sociólogo argentino cree que Venezuela vive “una lenta normalización”.

“Está dejando de lado la violencia como forma política, porque afortunadamente la facción violenta de la oposición, que tuvo la voz cantante en los últimos meses, ha perdido legitimidad y sectores que participan en la vida democrática han aceptado la convocatoria del gobierno para presentar candidatos a las elecciones de alcaldes y gobernadores en octubre”.

Borón es tajante ante la pregunta de si hay una dictadura en Venezuela: “De ninguna manera. O es gente que nunca vivió bajo una dictadura, o tiene mala fe, o está al servicio de algunos intereses” .

“Usted no llamaría dictador a un gobierno que permite que haya una enorme variedad e medios de prensa gráfica, radial y televisión, nacional y extranjera, operando en su territorio y preparando noticias”, argumenta. “En el caso de Venezuela, la mayoría de la prensa es opositora”, señala.

Borón apunta a la existencia de una Asamblea Nacional que, pese a que se declaró en desacato y dijo que en seis meses pensaba derribar al gobierno de Maduro, sigue existiendo y cuenta con parlamentarios que mantienen la inmunidad.

“Se convocó a 21 elecciones desde 1999 hasta ahora y la oposición no aceptó ninguna de las 19 veces que fue derrotada”, acusa.

Mario Torrico, politólogo de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso) de México, evita calificarla de “dictadura”, pero define: “No es una democracia”, en base a ciertos “toques de atención”. El primero es el retraso en elecciones de autoridades subnacionales, que “no puede permitirse en un régimen democrático.

El segundo es que las autoridades no pueden gobernar desconociendo el marco legal e institucional vigente. “No pueden impedir que los grupos de oposición ejerzan su labor o ejerzan la protesta como un derecho. Y ahí sí Venezuela dejó de ser una democracia”.

¿Alcanza esa tendencia para definir una dictadura? “Por lo pronto, lo que diríamos es que no es una democracia, sino un régimen autoritario”, dice Torrico.

Mariano Turzi es tajante: “Maduro entró en el campo de la dictadura”, dice el politólogo de la Universidad Torcuato Di Tella.

Desde una perspectiva “republicana y liberal”, Turzi recuerda que Venezuela es, con Cuba, uno de los países del continente “no libres” de acuerdo al Índice de Libertad en el mundo 2017 que elabora Freedom House y que Amnistía Internacional constató en su informe 2017 el deterioro de los derechos humanos en el país, incluyendo torturas.

“Si bien las elecciones han sido hasta el momento transparentes, los servicios de inteligencia regularmente llevan a cabo espionaje, intimidación y encarcelamiento de la prensa y los partidos políticos de la oposición”, añade.

“En los últimos meses, Maduro disipó las dudas: cruzó el límite y se refrendó en el campo de las dictaduras”, sostiene el autor del libro “Todo lo que necesitás saber sobre el (des)orden mundial”. (DPA)

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