Se apagan las luces para el rostro icónico del absurdo

21 Ago 2017

El tipo le dice a la secretaria que necesita hablar con su jefe. Ella está tipeando y le pide que espere. Él se sienta en el escritorio del al lado y, después de un instante, saca una hoja imaginaria de un cajón que nunca abrió, la coloca en la máquina de escribir que no existe, y sus dedos comienzan a saltar en el aire. El ruido a “Olivetti” va al compás de sus manos, que se mueven al ritmo de la música. Violines y triángulos y morisquetas se fusionan como si todo fuera cierto. Hasta que decide terminar y, cuando saca la hoja de metiras, se encuentra con una hoja de verdad. El público se sorprende. Y Jerry Lewis también.

Ayer, en su casa de Las Vegas, el mayor cómico norteamericano de mediados del siglo XX perdió la sonrisa para siempre.

Seguido por muchos, criticado por varios, Lewis inició su carrera en el mundo del espectáculo a fines de los años 40, cuando conformó un dúo con Dean Martin. Eran el dúo perfecto: uno encarnaba al hombre serio; el otro, al payaso. Se separaron conflictivamente en 1956, perdidos en un laberinto de celos del que demoraron dos décadas en salir. Los reconcilió un tal Frank Sinatra. Su legado es notorio: muchas de sus muecas son las que exagera Jim Carrey. El profesor chiflado, que rodó en 1963, tuvo una remake 33 años después, interpetrada por Eddie Murphy. Pero fue en la década de los 60 cuando comenzaron a criticarle una excesiva reiteración de gags. Se inició entonces su declive. Volvió a filmar en 1970, previo paso sin éxito en la pantalla chica. Lo intentó de nuevo en los 80 y, una última vez, en los 90.

En 2009 recibió un Oscar humanitario (el premio Jean Hersholt). La Academia, que nunca le reconoció talento durante su estelar carrera, lo premiaba por su trabajo para la Asociación de Distrofia Muscular: los concursos que organizó desde 1966 en TV, las famosas “telemaratones”, recaudaron más de 2.000 millones de dólares para la causa. Pero sus esfuerzos caritativos se vieron ensombrecidos por sus comentarios discriminadores. Comparó tener distrofia muscular con ser “media persona”; e hizo numerosos comentarios despectivos hacia los homosexuales. Pero no hubo revanchismos en la gala de los Oscar.

Tras una prolongada ovación, habló emocionado durante 55 segundos. “Este premio toca mi corazón y lo más profundo de mi alma”, confesó. Y se fue con un “gracias” y con con un “buenas noches” final.

Tres curiosidades del gran cómico
n A fines de la década del 50 firmó con la Paramount el contrato que fue, entonces, el más caro de la historia del cine: 10 millones de dólares más el 60% de los beneficios de 14 películas durante los siguientes siete años. 
n Nació el 16 de marzo de 1926. Durante la Segunda Guerra Mundial (1939-1945) fue rechazado por el servicio militar de EEUU porque detectaron que padecía un soplo en el corazón.
n En 1977 fue nominado al Premio Nobel de la Paz por su apoyo a la Asociación Americana de Distrofia Muscular: de 1966 a 2010 condujo la telemaratón para recaudar fondos para niños con esa patología.
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10 películas para redescubrirlo 
n “El tonto del batallón” (“At War with the Army”), de 1950. 
n “El vivo del Escuadrón” (“The sad sack”), de 1957.
n “El botones” (“The bellboy”), de 1960.
n “El terror de las chicas” (“The ladies man”), de 1961.
n “El profesor chiflado” (“The nutty profesor”), de 1963.
n “Las joyas de la familia” (“The family jewels”), de 1965.
n “¿Dónde está el Frente?” (“Wich way to the Front?”), 1970.
n “El rey de la comedia” (“The King of comedy”), de 1982.
n “El mundo loco de Jerry” (“Smorgasbord”), de 1983.
n “El sueño de Arizona” (“Arizona dream”), de 1993.

Tres curiosidades del gran cómico

A fines de la década del 50 firmó con la Paramount el contrato que fue, entonces, el más caro de la historia del cine: 10 millones de dólares más el 60% de los beneficios de 14 películas durante los siguientes siete años. 

Nació el 16 de marzo de 1926. Durante la Segunda Guerra Mundial (1939-1945) fue rechazado por el servicio militar de EEUU porque detectaron que padecía un soplo en el corazón.

En 1977 fue nominado al Premio Nobel de la Paz por su apoyo a la Asociación Americana de Distrofia Muscular: de 1966 a 2010 condujo la telemaratón para recaudar fondos para niños con esa patología.

10 películas para redescubrirlo 

“El tonto del batallón” (“At War with the Army”), de 1950. 
“El vivo del Escuadrón” (“The sad sack”), de 1957.
“El botones” (“The bellboy”), de 1960.
“El terror de las chicas” (“The ladies man”), de 1961.
“El profesor chiflado” (“The nutty profesor”), de 1963.
“Las joyas de la familia” (“The family jewels”), de 1965.
“¿Dónde está el Frente?” (“Wich way to the Front?”), 1970.
“El rey de la comedia” (“The King of comedy”), de 1982.
“El mundo loco de Jerry” (“Smorgasbord”), de 1983.
“El sueño de Arizona” (“Arizona dream”), de 1993.

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