Atrayente ficción con alusiones a la política actual

Suspenso y personajes acosados por distintas maldiciones

30 Jul 2017
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INGREDIENTES. La lucha del poder, más allá de la ley, se mezcla en la novela de Piñeiro con elementos como la filiación.

POLICIAL

LAS MALDICIONES  

CLAUDIA PIÑEIRO

(Alfaguara - Buenos Aires) 

En esta una nueva ficción policial, de sugerente título, Claudia Piñeiro mezcla política y delito con variados ingredientes como el amor, las filiaciones, etcétera. No hay una sola maldición, como lo anuncia el título, sino varias. El protagonista, Román Sabaté, es un joven confundido de unos 30 años que huye con el hijo del jefe de su partido Pragma (nombre evocador de pragmatismo).

Fernando Rovira es un emprendedor inmobiliario de la zona norte del Gran Buenos Aires que “cansado de la vieja política que pone palos en la rueda a los que queremos trabajar por este país”, aspira a ser gobernador, previa división de la provincia de Buenos Aires. La novela no desdeña apelar a la hipérbole y a la parodia. En la campaña de este nuevo y eficiente partido, aparece Silvestre, una suerte de Jaime Durán Barba, el asesor de imagen que postula que “hay que decirle al votante lo que quiere oír”. A su vez, más que como una organización política el equipo se mueve como una empresa que vende un producto.

Después del asesinato de la mujer de Rovira, Román huye con el niño, se refugia en la casa de un tío, viejo radical alfonsinista, recibe la ayuda de la China, una periodista que intenta escribir una novela y su amigo Sebastián, el cerebro del proyecto de Pragma, que descubre la farsa en la que están metidos.

Los manejos de Rovira cercan a Román, quien buscará librarse de su larga madre y salvar al niño, detrás de quien se esconde un enigma. Entre los enemigos que lo acechan está la inescrupulosa madre del líder, la bruja que maldice a todos los que se oponen y que actúa junto con el matón capaz de asesinar a la esposa.

La maldición de Alsina

En el comienzo de la novela leemos: “Cada hombre, cada mujer, carga con su propia maldición. Hay quienes dedican toda su vida a desbaratarla, a vencerla… Por otro lado están aquellos que no luchan contra su maldición sino que conviven con ella… Pero hay una tercera categoría, la privilegiada, la que integran los que ni siquiera son conscientes de que la maldición existe”. Cada uno de los personajes está marcado por una maldición.

Pero la maldición se vincula a la ciudad de La Plata. En la fundación de la ciudad que debe parte de su forma a Julio Verne, una ciudad que fue soñada antes de existir, está la leyenda. El hechizo de la Tolosana quien maldijo a la ciudad recién nacida por decreto. La maldición de Alsina se abatió sobre todos los gobernantes: ningún gobernador de la provincia llegará a presidente.

En realidad, salvo en el caso que se realice algún conjuro. La maldición de Alsina es el título de la novela que, dentro del texto, escribe la China, quien busca materiales para una ficción que resulta un excelente pretexto para incluir un profuso material sobre la historia de la ciudad.

Dentro de la novela aparecen personajes anacrónicos; uno es el tío Adolfo, un viejo radical vinculado a Alfonsín que ayudará a Román junto a un conjunto de radicales históricos; ellos son los que marginados de la historia obrarán como soldados. Por otro lado está Sebastián, que emerge entre las filas de los nuevos y que acabará por construir un proyecto alternativo.

El crimen y las instituciones

El lector se siente atrapado por una escritura que revela el oficio de Piñeiro, al trabajar con distintos enigmas y creando personajes fascinantes. Al mismo tiempo introduce uno de los tópicos culturales de las ciencias sociales, la ciudad. Una forma de placer propio del género policial es el suspenso y esta novela lo logra acabadamente. Si en su forma clásica suponía una respuesta en la que el orden siempre triunfaba, el neo-policial quiebra el pacto, rompe las normas y la armonía entre sociedad/justicia/ley y al representar al crimen como producto de las instituciones políticas y sociales no sólo quiebra el orden, sino que no hay espacio legal.

En ese sentido acá el delito queda impune. Piñeiro logra una atrayente ficción que no carece de múltiples referencias a la realidad.

© LA GACETA

Carmen Perilli

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