Cartas de lectores

24 Jul 2017

El “motoarrebatador”

“El falso extra fue descubierto cuando se alejaba”. ¿La realidad superó a la ficción de una película? ¿Falso extra? ¿Insólita situación? “El motoarrebatador”, según el diccionario, es una persona que le quita algo a otra con violencia. También alguien que es capaz de seducir y conmover. Insólito es algo que ocurre rara vez. Se filmaba una “situación de saqueo y en esa situación los extras se empezaban a ir hasta un borde del cuadro del que nadie pasaba”. ¿Dentro o fuera del “borde”? Se trataba, en medio del frío, de un calefón, una estufa y un acolchado. Los actores, “esas personas”, reales como cualquiera, “entraban al supermercado y salían cargando electrodomésticos, muebles y otros productos”. En la escena, “casi sin que nadie lo advirtiera”, como en el pasado, no intervenían los policías. Para la propietaria no era una escenificación. Fue la primera en advertir lo sucedido. No debían quedar dudas: “dejó asentada su denuncia”. “Pobre, él vio esto y se mandó, no sabía que era una ficción” ¿Discierne sobre el arte? ¿Una creación de la imaginación o un fingimiento que se realiza de una cosa? Los “que custodiaban la escena”, como en la vida real, fueron avisados y bajo presión, “consiguieron reducir al falso extra”. Aunque se entregó sin resistencia, el “actor”, quedó “aprehendido y acusado”. La justicia, mientras tanto, “pidió su detención”. La película, según el autor, trata de “la historia de un ladrón que termina entablando una relación con su víctima”. Sobre la marcha, en la escena del “tiburón”, el guión cambia. No se produce entre la víctima y el victimario ninguna solidaridad. Nadie cuida a nadie. Nadie siente nada. El dueño de un comercio vive de la paradoja: no puede elevar su renta como querría, porque sus clientes no pueden consumir como aspirarían. La sociedad capitalista se degrada y parece no funcionar. En la película “un tipo sólo quería hurtar una cartera y se transforma en un delito mucho más grave”. Para un trabajador en medio de carencias, víctima de un asalto, la “cartera” es todo. El asaltante es su confiscador inmediato de lo mucho o poco conseguido en su vida laboral. El asaltante, victimario del trabajador, a su vez es víctima de una situación que no ha elegido, aunque, por acción u omisión, en componenda o no con grupos delictivos, es responsable de sus actos. Antagonizan con bienes trabajadores en una guerra de pobres contra pobres. El actor principal, el Estado, en la escenografía tiene un rol protagónico: no defiende ni le interesa la propiedad trabajadora, incluida el salario, la principal mercancía obrera.

Pedro Pablo Verasaluse

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Patriotismo y otras yerbas

La carta “La Patria” (22/7) de la lectora Rina Ibáñez es tan perfecta en sus comentarios sobre lo que significa la patria, que la comparto totalmente en todos sus términos y no sabría qué más agregar. Hace varios años que perdí el significado de “patria”, al punto que estimo que para mí no existe esta Argentina tan desquiciada y en su territorio viven habitantes desparramados que sólo se dedican a vivir “lo suyo” sin importarles justamente el sentido de pertenencia a un todo. Felicito a la señora lectora por su ajustada opinión a una realidad que nadie puede negar. En otro orden de cosas, también comparto y felicito a los lectores Daniel Chavez (23/7) porque la letra del tango “tarde” que él menciona, encaja perfectamente no sólo para las próximas elecciones sino para todo momento en esta Argentina desquiciada; y la carta del señor Hugo César Navarro (23/7) que hace “apología” tanto de las cartas como del propio diario LA GACETA que “nos da la posibilidad de llegar a la sociedad” (según sus propias palabras). Lástima que la mayoría de las veces se trata de opiniones de los lectores pero que las personas físicas o jurídicas a quienes están destinadas, hagan caso omiso a las quejas, prédicas o pedidos. Por último quisiera compartir con la mayoría de los opinantes la negativa a la pésima idea del funcionario municipal Enrique Romero al proponer que los colectivos tengan parada cada 10 cuadras. Huelgan las comentarios sobre los inconvenientes de dicha propuesta.

Juan Carlos Lionti

Monteagudo 1.209

San Miguel de Tucumán


La tercerización laboral

Hoy todo, o casi todo, es “tercerizable”. Este servicio está en pleno crecimiento en varios sectores, principalmente en call centers, bancos, supermercados, consumo masivo, empresas de servicios y entidades financieras. Una reforma impositiva que baje la presión tributaria sobre el sector laboral beneficiaría al mercado de trabajo porque reduciría la tendencia empresarial a evadir impuestos y con ello retrocedería la tercerización de la mano de obra. Un estudio del Instituto para el Desarrollo Social Argentino (Idesa), en el que remarcó que casi dos de cada tres pesos de un salario van a parar a las arcas del Estado, y no al bolsillo del trabajador. Para entender los factores que inducen a las empresas privadas y públicas apelen a la figura de la tercerización, “un ejemplo concreto”: un sueldo bruto de 1.235 pesos, el trabajador recibe como “salario de bolsillo” 1.000, ya que este sujeto aporta el 19 % en concepto de aportes personales a la seguridad social y los sindicatos. Además el empleador está obligado a pagar el 29 % del salario bruto en concepto de contribuciones patronales con el mismo destino. La tercerización es una práctica basada en la especialización en uno o varios oficios o profesiones. Sin embargo, hay que recalcar que esto no resuelve el problema de empleo, sino que más bien saca provecho del desempleo para ofertar preferiblemente plazas de trabajo temporales y con bajos salarios y prestaciones sociales, desnaturalizando la esencia de la relación laboral.

Julio Argentino Gómez

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¿Estadio único? muchos estadios

Ser espectador pasivo de espectáculos deportivos nada aporta a la salud y la formación humana de una persona; caso contrario resulta si las personas se convierten en actores deportivos, es decir practican deportes con todos los efectos positivos que esto implica, físicos y psicológicos. El Papa Francisco relaciona práctica deportiva con justicia social, contribuyendo a mejorar la seguridad de una sociedad, considerando que el deporte sirve para contener, desarrollar competencias, cuidar la salud y unir a la sociedad, sobre todo a los jóvenes. Proponemos que en lugar de un estadio único, el gobierno construya en todos los pueblos del interior de la provincia tinglados techados con contrapiso de cemento, cubriendo una superficie de 600 m2. En cada tinglado pueden practicarse una variedad de deportes: básquet, vóley, patín, etcétera; actividades sociales y culturales. Cada nueva estructura implica la formación de un club barrial para su mantenimiento y desarrollo sustentable, por lo tanto participación y compromiso comunitario. Con una inversión de aproximada de 12 millones de dólares podrían construirse 179 canchas techadas; haciendo un tinglado cada 5.000 habitantes se beneficiaría a casi 900.000 vecinos. Podrán practicar deportes semanalmente más de 50.000 jóvenes humildes del interior de la provincia. Burruyacu: 7 canchas, 35.294 espectadores. Chicligasta: 16 canchas, 81.289 espectadores. Cruz Alta: 36 canchas, 177.972 espectadores. Famaillá: 7 canchas, 33.334 espectadores. Graneros: 3 canchas, 13.787 espectadores. Juan B. Alberdi: 6 canchas, 30.284 espectadores. La Cocha: 4 canchas, 19.293 espectadores. Leales: 11 canchas, 54.834 espectadores. Lules: 13 canchas, 63.791 espectadores. Monteros: 13 canchas, 62.436 espectadores. Río Chico: 11 canchas, 56.633 espectadores. Simoca: 6 canchas, 30.039 espectadores. Tafí del Valle: 3 canchas, 15.159 espectadores. Tafí Viejo: 24 canchas, 122.321 espectadores. Trancas: 4 canchas, 17.250 espectadores. Yerba Buena: 15 canchas, 74.001 espectadores. Total: 179 canchas, 887.717 espectadores. ¿No les parece que estas son las obras que los vecinos del interior de la provincia necesitan y merecen? Los más pobres también financiarán el “soñado” estadio único, pero difícilmente podrán financiarse una entrada para ver pasivamente un espectáculo deportivo. Esto es contribuir a la paz y justicia social.

Dardo Guzmán

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Contra la cultura populista

Es prioritario desterrar de la Argentina dos lacras enraizadas que hasta hoy son preeminentes: aquella gestión política y esta cultura argenta que tienen una notoria característica populista. Son más de 70 años de conducción y conductas erróneas con costos de diversa índole para el pueblo argentino. Un ejemplo claro de populismo es el kirchnerismo, el que hoy insolentemente critica y se escandaliza ante cualquier decisión que se tomare para revertir los disparates perpetrados en 12 años de desgobierno y corrupción y es de abyectos irredentos y mal intencionados pretender que la corrupción y desbarajuste de los últimos 25 años se puedan enmendar en un año o dos. Lo realmente patético es que estos militantes de la sensibilidad social que protestaron contra la oligarquía y los ricos tienen líderes multimillonarios. Pero lo que alcanzó límites inauditos de caraduréz y cinismo, es lo que la ex-presidenta Cristina Fernández de Kirchner redactó en el documento fundacional de su nueva agrupación Unidad Ciudadana: se propone luchar contra la corrupción. Así es imposible que la gente común no fanática, no se exaspere con estos especimenes políticos y le resulte incomprensible que muchos delirantes carentes de objetividad sigan y apoyen ciegamente a la ex presidenta. El gobierno entrante se encontró con un país devastado (más de lo que suponía), castigado por la mentira y la corrupción; por lo que la dirigencia tiene que dedicarle esfuerzo al cambio real, de reconstrucción y saneamiento de las instituciones, un plan de educación moderno, eficaz y eficiente, durable y coordinado, así como de la disminución de empleos públicos no necesarios, además de su eficientizacion.

Mario Alberto Ricci

Pasaje Thames 4.472

San Miguel de Tucumán

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