Un hijo de Al Assad, en un certamen en Río

“La población y el Gobierno están unidos contra los invasores”, afirmó sobre la guerra civil

24 Jul 2017

RÍO DE JANEIRO.- Mientras Siria sigue hundiéndose en la guerra civil, el hijo mayor del presidente Bashar al Assad causó revuelo en Río de Janeiro, donde unos periodistas brasileños lo descubrieron en la Olimpíada de Matemáticas.

Joven, imberbe y con un inglés perfecto, Hafez al Assad, de 15 años, tiene claros parecidos con su padre, criticado en gran parte del mundo como un sangriento dictador. A su primogénito, la atención mediática le da vergüenza, ya que encima no consiguió un buen resultado en la competición.

Siria quedó al final en el puesto 56 entre más de 100 países participantes. El resultado de Hafez fue el peor del equipo. Sólo pudo resolver el 14% de las tareas y quedó a nivel indivual en el puesto 528.

La presencia del hijo del líder sirio hizo aumentar los controles de seguridad en el hotel Windsor Oceánico, en Barra da Tijuca en el oeste de Río, donde se cerró en la tarde del sábado el evento.

Los reporteros del portal “Globo” que descubrieron unos días atrás la presencia de Hafez al Assad lo hicieron por casualidad, cuando visitaban el hotel para hacer una pequeña historia sobre el evento internacional.

“Se acercaron a la delegación siria para preguntarles por alguna anécdota de la guerra civil”, cuenta. Entonces, un miembro de la propia delegación les señaló a Hafez: “Es el hijo del jefe”, les dijeron.

Bashar al Assad tiene tres hijos, Hafez es el mayor. Después del revuelo que causó la charla con “Globo”, el joven evita hablar de política con la agencia DPA, posiblemente por instrucciones del Gobierno o de su propio padre.

“Aquí no se trata de política”, dice el cónsul sirio Sami Salameh, que lo acompaña ahora todo el tiempo en Río. “Lo siento”, comenta únicamente el joven.

Con “Globo” habló con libertad sobre que ocurre su país, minimizando incluso la guerra. “Damasco es un poco como Río. La mayor parte de la ciudad es segura, sólo unas zonas no lo son”, dijo.

Al hablar del conflicto, se atuvo a la narrativa oficial. “Es una guerra contra el pueblo. La población y el Gobierno están unidos contra los invasores”, aseguró.

“Quiero ser ingeniero”, comenta en la ceremonia de clasura del evento en Río. El cónsul Salameh intenta también trasladar una sensación de normalidad sobre lo que ocurre en su país. “Los participantes vienen de Damasco, de Aleppo y de Homs”, explica.

Los seis miembros del equipo representan el futuro de Siria, agrega el diplomático, para el día en que haya paz.

En la guerra siria murieron ya más de 400.000 personas, según cifras de la ONU. Con ello, el conflicto se ha convertido ya en uno de los más sangrientos que se ha desatado desde el fin de la Segunda Guerra Mundial en 1945.

Uno de cada dos sirios dejó el país o es un desplazado interno. Los países vecinos Turquía, Líbano y Jordanía han recibido 4,6 millones de refugiados sirios. La expectativa de vida de los sirios se ha reducido en diez años, la de los hombres incluso en 13 años.

Hafez al Assad cree en el triunfo final del Gobierno de su padre. Por eso asegura que no tiene planes de dejar su país. “Nunca”, subraya. (DPA)

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