Fuera de control, ocasionó cuatro accidentes en 500 metros

Destrozó una verdulería, provocó un choque, atropelló a una mujer y cayó a una zanja. Tiene 18 años y regresaba de un festejo por el Día del Amigo. Testigos y policías aseguraron que llevaba una botella de vodka

22 Jul 2017

“No sé si reírme o llorar”, dijo el joven verdulero. Una automovilista fuera de control había destrozado el puesto donde Samuel Andrés Zamora se gana la vida vendiendo frutas y verduras. “Me negaba en mi cara que me había chocado ¡y tenía medio auto adentro de la verdulería!”, relató, asombrado. Pero la historia no terminó ahí: la joven conductora siguió camino, un auto que quiso esquivarla se estrelló contra un poste y más adelante embistió a una mujer que esperaba el colectivo para ir a trabajar. “No se volvió a dar a la fuga porque quedó enterrada en un zanjón”, agregó el verdulero.

De esa manera finalizó el festejo por el Día del Amigo para dos jovencitas de 15 y 18 años (según fuentes policiales, era esta última la que manejaba). Ambas serían hermanas y se sospecha que a las 7.20 de ayer regresaban a su casa de San Pablo, ya que el Toyota Etios en el que viajaban se desplazaba por la avenida Solano Vera, de norte a sur.

El primero de los accidentes que protagonizaron se produjo en La Rinconada, a la altura del “Country del Pilar”. La conductora perdió el control del auto, salió de la avenida y se metió en una verdulería. Toda la estructura de chapa del puesto se vino abajo, el vehículo destrozó también la mercadería y una parte trasera de la carrocería quedó tirado en el piso, con la patente incluida.

Zamora, el verdulero, estaba en su casa en ese momento porque abre el local recién a las 8. Pero los vecinos corrieron a darle la noticia. “Vine solo porque mi papá ya se había ido al mercado a buscar verdura. Encontré todo destrozado con parte del auto acá adentro de la verdulería y toda la mercadería destruida”, relató con pena. Según sus cálculos apurados, necesitaría por lo menos $ 15.000 para volver a levantar esa estructura. “Tengo que volver a comprar materiales, pagar mano de obra y recuperar mercadería. Todo eso sin la pérdida de tiempo porque hoy ya no puedo trabajar y con esto se vive día a día”, explicó.

Cruzó de carril

El verdulero aseguró que en el auto había dos jovencitas, quienes estaban alcoholizadas y llevaban una botella de vodka. Otros testigos y un policía que intervino en el caso también aseguraron haber visto la bebida alcohólica. No sé si reírme o llorar cuando cuento esto, pero la chica me negaba en mi cara que me había chocado ¡y tenía medio auto adentro de la verdulería!”, recordó. “Los vecinos las querían auxiliar porque estaban muy alcoholizadas, pero se dieron a la fuga. Salieron a la avenida a toda velocidad y no sé qué quisieron hacer pero justo venía un auto de frente que, por esquivarlas, chocó contra un poste de luz”, contó Zamora.

Ese segundo accidente tampoco las detuvo. Las jovencita siguieron avanzando y casi 500 metros después se cruzaron de carril y embistieron a una mujer que esperaba el colectivo a un costado de la avenida, en el sentido contrario. Lidia Fátima Guerrero tiene 58 años e intentaba tomar el ómnibus para ir a trabajar cuando el Toyota Etios la empujó con tanta fuerza que quedó tendida al lado de un árbol, 10 metros más adelante.

Esta vez no pudieron escapar. El auto quedó metido en una zanja y no había manera de moverlo. Entonces vino la Policía y una ambulancia trasladó a Guerrero al hospital Centro de Salud, ya que había sufrido golpes de distinta consideración, aunque después se conoció que estaba fuera de peligro.

En cuanto a las jovencitas, fueron llevadas a la comisaría de El Manantial. Cuando le comunicaron el caso, la fiscala de feria Adriana Giannoni ordenó que les practicaran un examen toxicológico a ambas para determinar si efectivamente habían consumido alcohol y que se realicen las pericias correspondientes.

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