Implantaron una tráquea hecha con impresora 3D en una operación inédita en la Argentina

La intervención quirúrgica se realizó en el Centro de la Salud. La paciente había sufrido la destrucción total de la tráquea cervical.

22 Jul 2017

Antonia Albarracín, oriunda de Río Chico, nunca pensó que podía volver a tener una vida normal. Había sufrido la destrucción total de la tráquea cervical, es decir, que necesitaba una tráquea nueva. Y los médicos se la hicieron y se la colocaron.

La inédita intervención quirúrgica estuvo a cargo de especialistas del hospital Centro de Salud. Primero. Ellos reconstruyeron la tráquea con una impresora 3D y luego se la implantaron, según informó el Ministerio de Salud de la Provincia.

“Lo que hicimos fue crear una tráquea con una impresora 3D con un material biodegradable y la implantamos a nivel del cuello”, explicó el jefe del Servicio de Cirugía del hospital, Guillermo Stock, al hablar de esta operación, única en el país.

El procedimiento, agregó el especialista, consistió en la reconstrucción de la vía aérea, que quedó estable y así fue posible que la paciente recuperara las funciones que antes de la operación no podía realizar; es decir, hablar, comer e incluso respirar con normalidad.

“Después de la implantación de la tráquea se la limpió en forma periódica, porque adentro quedó piel para revestir la prótesis”, agregó Stock.

Con respecto al proceso quirúrgico, el traumatólogo José Urpi dijo: “se colocó parte de una imagen virtual del órgano a reemplazar, para lo cual se trabaja con un software especial para hacer el diseño y darle forma con una impresora tridimensional. Este es el primer caso, y es una solución para la gente porque abre un nuevo camino para este tipo de patologías”.

Antonia destacó el trabajo de los médicos y sostuvo que la operación significó un cambio trascendental en su vida. Tiene tres hijos varones, de 25, 23 y 21 años, y antes de la cirugía estaba imposibilitada de llevar una vida normal. “Ahora estoy mejor y me gusta ir a ayudar en la cocina y con la limpieza de la escuela de mi pueblo”, destacó.

“También voy a gimnasia, me gusta la aeróbica y me pone feliz poder hacerla como antes de enfermarme, y hasta puedo prepararles la comida a mis hijos”, agregó sonriente. Ella agradeció al equipo médico encabezado por Stock y recordó que cuando llegó a la consulta no podía hablar ni comer. “En este momento hago actividades normales; esta operación me cambió la vida y siento una gran felicidad”, indicó.

Una pesadilla

El calvario de Antonia, según contó su madre, Norma Albarracín, comenzó con una peritonitis. Cuando los médicos la operaron descubrieron que tenía gangrena intestinal y septicemia, y había padecido un paro respiratorio de 10 minutos, aunque lograron salvarla.

“Los médicos decían que quedaría con problemas neurológicos por el tiempo que pasó sin que el oxígeno llegase al cerebro, pero gracias a Dios se recuperó y nada de lo que pronosticaron sucedió”, contó satisfecha la madre.

Sin embargo, como Antonia debió pasar dos meses en terapia con un respirador artificial sufrió un problema de tráquea. Para colmo, como no podían cerrar la fístula traqueal que sufría, la derivaron al Hospital Centro de Salud. “Gracias a los médicos salió adelante, pudo ser operada y ahora come, habla bien, camina y puede atender a sus hijos”, describió Norma.

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