Estar atento a estos signos puede salvar vidas

En caso de accidente cerebrovascular el tiempo es oro. El cuerpo da señales relativamente fáciles de captar. Los factores de riesgo

19 Jul 2017

Un accidente cerebrovascular (ACV) ocurre cuando se interrumpe o se reduce el suministro de sangre al cerebro, porque este se queda sin oxígeno y sin nutrientes, lo que puede causar muerte de las neuronas. Un ACV puede causarlo una arteria bloqueada o la pérdida de sangre por rotura de un vaso sanguíneo. Pero -destaca un informe de Mayo Clinic, institución dedicada a práctica clínica, educación e investigación en salud-, el 85% de los ACV se debe una interrupción temporal del flujo sanguíneo al cerebro debido a un estrechamiento u obstrucción de las arterias que se dirigen al cerebro; es lo que se conoce como accidente isquémico transitorio. Los síntomas más típicos son parálisis, entumecimiento de cara, y /o extremidades; dolores de cabeza intensos y repentinos, que pueden estar acompañados por vómitos, mareos o estado alterado de conciencia, y visión borrosa o ennegrecida en uno o ambos ojos, o que se vea doble.

A veces se produce un accidente isquémico transitorio, también llamado “mini ACV”, que es un período breve (menos de cinco minutos) de síntomas provocado por una disminución temporal del suministro de sangre a parte del cerebro. No deja secuelas, pero para el que no sabe es difícil reconocer la diferencia, por eso el consejo es buscar atención médica de emergencia aunque los síntomas aparentemente se vayan. Porque quien ha sufrido un accidente isquémico transitorio es probable que tenga una arteria parcialmente obstruida o estrecha que se dirige al cerebro o una fuente de coágulos en el corazón. Por eso es fundamental que todos aprendan a estar atentos a los signos (ver “Es importante llamar a emergencia si...”), y que se actúe sin demoras: cuanto más tiempo se tarda en tratar el ACV, mayores son las posibilidades de daño cerebral y discapacidad.

Factores de riesgo

Las estadísticas muestran que, como en todo, el estilo de vida no saludable (sobrepeso u obesidad; inactividad, consumo elevado de alcohol, tabaquismo) aumenta los riesgos de sufrir ACV. También se sabe que en general se producen después de los 55 años; que los hombres los padecen con mayor frecuencia que las mujeres, y que ellas los sufren a mayor edad, pero con menos probabilidades de sobrevivir. “En contra” de las mujeres actúan también los anticonceptivos y las terapias hormonales que contienen estrógeno.

Otro grupo de factores de riesgo tiene que ver con cuestiones médicas, y el ranking lo encabeza la hipertensión arterial (HTA); el riesgo aumenta cuando los valores HTA superan los 120/80. También hay que cuidarse del colesterol alto y de la diabetes, y tratar la apnea obstructiva del sueño (trastorno en el cual el nivel de oxígeno disminuye de forma intermitente durante la noche).

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