De baja estofa

09 Jul 2017
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Pareciera que fue tal la borrachera y la felicidad que desató el Bicentenario que la celebración de los 201 años de nuestra República Argentina los agarra a todos con resaca, aletargados y hasta desinteresados en el festejo patrio.

El Presidente de la Nación tiene otras preocupaciones. La prioridad es la política internacional y aprender a usar los botones de la presidencia del G20, responsabilidad que se activará en diciembre.

Hoy viene la vicepresidenta a cargo del Poder Ejecutivo de la Nación a poner la cara. Cumplirá con la ley que dice que hoy Tucumán es la Capital de la República. No estará rodeada de funcionarios nacionales. De la veintena de ministerios, hasta ayer sólo había llegado un ministro: el de Cultura, Pablo Avelluto. ¿Para qué muchos? Es un acto protocolar más. Las autoridades transmiten la sensación de que no hiciera falta.

Es difícil entender el desplante nacional. Los argumentos son electorales. El gobernador de la provincia y el Presidente son de diferente partido político y en cuatro meses y medio ponen en juego sus convicciones, sus modelos, sus ideas, que son diametralmente opuestas, al menos en los dichos.

Sin embargo, tanto el uno como el otro, el año pasado, con motivo de la conmemoración del Bicentenario de la República habían rubricado que había valores por encima de los individuales y de los partidarios y que contemplarlos transformaba todo y a todos. Hace un año hubo emoción frente a la posibilidad de festejar sin diferencias. Se aprendió que festejar une.

Este 9 de Julio están en otra.

Un poder anda de campaña

Están preocupados por retener el poder. El licenciado vicegobernador anda deambulando por los insondables caminos de la campaña, pero ha puesto atención en el manejo de la Cámara. Osvaldo Jaldo, con las riendas flojas, obliga a que el robustecido secretario de la Legislatura Claudio Pérez tenga un jefe supremo. Julio Silman es el presidente subrogante que eligieron los representantes del pueblo para ocupar el sillón que deja Jaldo. Pero eso tenía fuerza mientras fuera una cuestión esporádica. Jaldo ha dicho que será candidato y que después asumirá el cargo de diputado. En ese caso el oficialismo empieza a especular que alguien de mayor potencia política debe ocupar el sillón vacante. Silman tiene un pecado original que fue haber sido uno de los intendentes que simpatizó con la candidatura de José López, cuando este peronista era visto como un futuro estadista y no como un delincuente. El hijo de Jorge Gassenbauer, aquel superministro que supo tener el ex gobernador José Alperovich, podría reemplazarlo, ya que es el vice primero de la Cámara, pero no tiene la potencia política para ser un interlocutor ante el Poder Ejecutivo. En síntesis, la ausencia de Jaldo ha desordenado las piezas del poder. Hasta ahora el trípode Manzur-Jaldo-Alperovich había consensuado cierto equilibrio. En épocas de gobierno alperovichista, nada importaba porque todos los caminos conducían a Alperovich y, por lo tanto, cuando Manzur fue ministro de la Nación, no tuvo vergüenza en conservar el cargo de vice y hasta de controlar la Cámara desde el Ministerio de Salud. Hoy pareciera que hay más respeto por las instituciones porque también el Gobierno nacional es diferente.

Mientras en la Casa de Gobierno y en la misma Legislatura evalúan si Silman debe ser el hombre, José Alperovich ya movió las piezas. Mandó emisarios para preguntar cuándo saldrá en la Justicia el fallo para que el angurriento Sergio Mansilla ocupe la banca 49. Ese sillón aún se dirime en la Justicia y está en la Corte Suprema de Justicia. Nadie se anima a darle la razón para que el ex arquero de fútbol pueda ser el único legislador electo tres veces. Su argumento es que, como fue testimonial, y se convirtió en senador, le corresponde no acatar lo que dice la Constitución provincial. Otra más de Alperovich…

…Pero la Justicia también está en otra. Está en medio del huracán Desprestigio que ha arrasado el respeto y el decoro del Palacio de Tribunales. A los emisarios alperovichistas les hicieron saber que Mansilla deberá seguir esperando. Hasta le dijeron lo que no deberían: “no es momento para dictar una sentencia al respecto”. Otra más de la falta de independencia del poder. Mansilla debe seguir esperando, pero a quien le sigue en la lista se le está acabando la paciencia. César “Kelo”, Dip, el ex intendente de Lules, ya tendría lista la presentación para pedir que le habiliten la banca deshabitada.

Otro poder sale a la feria

En Tribunales tampoco están para festejos. Como esos equipos que mueven la pelota todo el partido para que pase el tiempo, en Tribunales pareciera que la sucesión de los días podrá postergar decisiones para acerca el cambio de autoridades en el poder. También da la sensación de que los comicios son un enorme distractivo. Pero son sólo sensaciones. En las altas esferas tienen que confirmar el fallo de la Cámara Contencioso Administrativo de Hebe López Piossek y de Rodolfo Novillo, que mandó al arquero Mansilla a los vestuarios con su planteo de re-reelección.

No es lo único; lo más complejo es el increíble agujero negro en el que ha caído la causa de la Línea 11 y que tienen encerrados en un ómnibus a camaristas, miembros de la Corte, abogados, empresarios y al mismo municipio. El ómnibus se metió en el fuero penal y ahí anda errante. El juez de Instrucción Alejandro Tomas tomó el volante porque su colega Juan Francisco Pisa dijo que era incompetente para dominar este potro. Luego, el ómnibus entró en la Cámara de Apelaciones en lo Penal, la misma que había ordenado al fiscal Washington Navarro Dávila que entregara la causa a Pisa porque uno de los pasajeros, el mismísimo presidente de la Corte, había recusado al fiscal por enemistad manifiesta. Hasta la vida les jugó una mala pasada a estos enemigos manifiestos. Cuando decidieron descansar eligieron el mismo hotel de Termas de Río Hondo y no pudieron evitar cruzarse.

Pero no es el único recorrido de esta causa que se abrió cuando el intendente Germán Alfaro anuló la concesión a una empresa y se la dio a otra. Entró también por el fuero en lo Contencioso Administrativo donde está todo parado. Los jueces Ruiz y Castellanos deben resolver una medida cautelar que va y viene pero pareciera que cuesta que se los encuentre juntos para que se defina la situación.

Y finalmente llegó la feria judicial que sin dudas servirá para que la pelota siga yendo y viniendo. Nada va a estallar, pero tampoco la Justicia va a ganar.

La altura de los poderosos

Anoche, cuando la vicepresidenta de la Nación aterrizaba en Río Hondo, en el entorno de la Casa de Gobierno se discutía cuál iba a ser la actitud del gobernador respecto del protocolo y de la recepción de la escuálida comitiva nacional. El canciller Manzur parece haberse olvidado de sus obligaciones como cabeza del Poder Ejecutivo provincial y, en un santiamén, se convirtió en un soldado más de la más inútil de las batallas. La ley del Talión es mala consejera para la política.

Al mismo tiempo, en la Casa Histórica, los enviados con tonada porteña analizaban al milímetro cada movimiento como si ellos fueran los dueños de la historia, que cuando se conjuga en tiempo presente, exige abrazos y no mezquindades.

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