Ficción con el mundo médico como trasfondo

Emotivas historias sobre argentinos que ayudan a otros

09 Jul 2017
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EXPERIENCIA. Zorraquín fue cirujano del Hospital Posadas durante 40 años.

NOVELA

MEDICINA

JUAN ZORRAQUÍN

(Mardulce – Buenos Aires) 

La literatura tiene una antigua historia de médicos escritores: Antón Chejov, Arthur Conan Doyle y A.J. Cronin, por nombrar algunos conocidos. Y aunque no declarados escritores en un sentido literario estricto, la medicina también: ciertas obras de Freud, por dar un ejemplo, poseen una prosa digna de la mejor de las literaturas. Más actual y emparentado con la divulgación científica, los relatos de Oliver Zacks pueden llegar a atrapar al lector, tal como lo haría una historia inscripta en cualquier género ficticio. No conocía, hasta la lectura de esta obra, escritores argentinos contemporáneos vinculados a esta ciencia, como es el caso de su autor.

Desde el título, la novela nos sitúa en el cruce entre ficción literaria y experiencia de vida ya que Juan Zorraquín, por cierto escritor además de director de la editorial que publica esta novela, fue médico en el servicio de cirugía del Hospital de Posadas durante 40 años y jefe de la sección Proctología de ese hospital.

El título anticipa el clima propio del mundo al que refiere: un material constituido por médicos, congresos, laboratorios, enfermedad y tratamientos. No sorprende, pues, que su lenguaje esté repleto de términos vinculados a la disciplina. Lo que sí sorprende es la fugaz y arbitraria presencia de lo político en escasas expresiones sobre Argentina y en la referencia a una enfermedad del ex presidente Néstor Kirchner que resulta abiertamente tendenciosa en el contexto de la ficción.

La novela plantea la contienda soterrada entre dos cirujanos, maestro y discípulo, ambos inmersos en el conflicto interior del modo en que se asumen como tales (el que experimenta la eficacia del método para curar –el experto, el “médico asistencial”- versus el investigador integrado a la academia, el investigador que entiende que la salud es pública y que, de algún modo, en “tiempos modernos la verdadera escala médica es política”). Pero ello es apenas la superficie (expresada en lo profesional) de la relación que en lo personal se define por una tensión atravesada por la admiración, la envidia, la competencia, el amor (un amor que alcanza connotaciones sexuales) entre Aquiles Parral y Héctor Pudorski, los protagonistas. El relato precisamente despliega su aspecto humano; ambos aparecen inmersos en el sufrimiento. Héctor por la culpa, los miedos, las inseguridades, la ambición, la necesidad de reconocimiento y poder. Aquiles, por el sentimiento de fracaso ante su falta de audacia y coraje.

Si bien la narración se excede en explicaciones y en su prosa por momentos resuenan ecos de la novelita sentimental, la escritura se arriesga en la elección del tema y en la compleja composición de la trama.

© LA GACETA

ESTER NORA AZUBEL

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