En la protesta y en la fiesta aparece la murga Pechando el Camión

Nació en 2008 y es una referencia en el mundo tucumano de la cumbia y del candombe. En el evento de cumpleaños se presentan Papayas y Las Musicletas, entre otros grupos musicales.

08 Jul 2017
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DE TODAS LAS EDADES. Pechando el Camión nació en la calle y reúne a murgueros de entre 3 y 37 años.

CELEBRACIÓN

• Comienza a las 20 en Robert Nesta Club (San Martín 1,129), con una exposición de fotos.

Hay otra cumbia a la que se venía escuchando, que ganó un público distinto del que seguía a Gladys La Bomba Tucumana y “La pollera amarilla”, o Gilda y Karina o tantos otros que incursionaron en los ritmos tropicales y en el cuarteto cordobés.

Hoy son otros rostros los que la protagonizan, la cantan y la bailan, desde la ampliación de la cumbia cheta que hizo Agapornis hasta la recuperación que elaboran numerosos grupos tucumanos con seguidores fieles de una estética tradicional de los países caribeños, dominados por el aporte de la cultura de los esclavos negros y su percusión.

Esa mixtura entre la cumbia original y el candombe murguero se respirará esta noche en Robert Nesta Club, cuando confluyan tres de las bandas locales que están volcadas a esos géneros, con la excusa del festejo de los nueve años de la murga Pechando el Camión.  

Junto a ella, estarán Papayas, que se especializa en la cumbia sabanera y en el vallenato colombiano; las Musicletas y otros grupos, que se caracterizan además por redefinir la idea de una cultura popular, al decir de Franco Vera, uno de los fundadores de Pechando el Camión.

- ¿Cómo se integra una murga?

- La nuestra está integrada por mujeres y varones desde los 3 a los 37 años; somos un colectivo musical teatral, y también somos una herramienta de lucha. Construimos la cultura popular desde la murga argentina, que abarca todo el país, con matices en cada región, y fusionamos ritmos, costumbres y mitos populares. La estructura es una presentación, una glosa crítica y otra de despedida.

- Desde su origen estaban en fiestas y también en movilizaciones: lo festivo y lo contestatario.

- Pechando el Camión nació en la calle; nos conocimos a través de las movilizaciones junto a movimientos sociales y luego nos seguimos encontrando en el Rosedal del parque 9 de Julio y después en el lago, pasando por el corazón de la ciudad, en la plaza Independencia, para desembarcar en lo que llamamos el coliseo del teatro popular, que es el ex piletón del parque Avellaneda. La protesta es una parte esencial, ya que desde el origen participamos activamente en la calle. Lo festivo viene del estilo de los ritmos de la murga, con bombo, platillo y baile que representa básicamente a los esclavos negros que usaban los trajes de sus captores al revés, por eso lo brillante de sus trajes; y pasos cortos que representan los grilletes con los cuales estaban amarrados. La “matanza” es la parte más intensa del baile y está llena de saltos altos, para representar la ruptura de esas cadenas y el poder ser libres, con una desbordante alegría.

- ¿Qué pesa más: el color, el vestuario o la percusión?

- No hay nada que pese más que lo otro; los bombos y los músicos ponen el corazón al latir del bombo; el vestuario es lo que identifica la murga, que se nutre de flecos y apliques de mostacillas, dibujos y una galera adornada con tela peluche, y los bailarines y bailarinas son el espíritu de la murga.

- ¿Cómo ves la cumbia que no salió de los barrios más humildes o de personajes marginales?

- La cumbia es parte del espectáculo que brinda Pechando el Camión, es donde hablamos de Tucumán. Somos una murga que te viene a contar, no nos quedamos en el molde ni somos cobardes; queremos que escuchen nuestros mensajes y piensen lo que está pasando ahora. La impunidad crece y no podemos zafar. Si no hacemos algo, esto no va a parar. Queremos justicia y respuestas para que no seamos todos boleta.

- Hay otros grupos como La Banda del Río Salí, Papayas y Musicletas, más de clase media.

- Hay una cumbia más de clase media alta, a la que le cuesta ir a bailar a un baile popular, pero que acude masivamente a festivales organizados en clubes o centros culturales. Hay una suerte de diferenciación de la cumbia de clase. En Tucumán está unificado que se baila cumbia en cualquier lugar y evento, más allá de las diferencias sociales. Cambian lo que las letras hablan: algunos lo hacen sobre la marginalidad y otros, de lo lindo que es ser un cumbiartista. Nos nutrimos de esas corrientes para llenar de contenido los espacios de diversión.


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