El rally alcista del dólar es propio de los períodos electorales

09 Jul 2017
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Como es habitual cada tanto en la Argentina, el tema que ocupó todas las planas del debate económico fue el dólar. La moneda experimentó su propio “brote verde”, y luego de seis meses de cotizar en torno a los $ 16 tuvo un rally alcista de 15 ruedas en las que acumuló una suba de casi 8%, tras pasar de $16,15 a mediados de junio a $ 17,38 en el mercado minorista.

¿Qué factores están impactando en el mercado cambiario? Según el último reporte de Invecq Consultora Económica, el dólar es una variable sensible a los períodos electorales, y esto alimenta la volatilidad.“De hecho, una parte importante de la suba responde probablemente al cierre de listas, la oficialización de los candidatos y las encuestas”, puntualiza el diagnóstico.

Lo importante a tener en cuenta, según Invecq, es que estos movimientos del tipo de cambio son posibles dado el nuevo régimen cambiario que tiene Argentina desde la salida del cepo en diciembre de 2015. Bajo el nuevo mecanismo de flotación administrada, la cotización del dólar es fijada libremente (entre ciertos límites o bandas no especificadas por el BCRA explícitamente) por el juego de oferta y demanda. “Este comportamiento que mostró el mercado cambiario por estos días, ya ha tenido lugar en tres oportunidades anteriormente como consecuencia de elementos externos”, expresa. Durante el año pasado el tipo de cambio aumentó de manera acelerada en oportunidad del Brexit y de la victoria de Donald Trump. En aquellas ocasiones, el dólar aumentó un 8% y un 4% respectivamente en pocos días para luego estabilizarse. Más recientemente, cuando tuvo ocasión un nuevo episodio de la crisis política de Brasil, la cotización local del dólar volvió a reaccionar, aumentando un 3%.

Más allá de cuál sea la naturaleza de los factores puntuales que estén generando el alza de la cotización, no hay que perder de vista que en el mediano plazo son factores económicos los que determinan el movimiento de estas variables.

Si el aumento reciente fue posible es porque más allá de la coyuntura electoral había una percepción generalizada de que el dólar estaba atrasado. Antes de que comenzara el rally alcista, la cotización se encontraba en $ 16,15, un nivel similar al que cerró 2016. Es decir que, durante la primera mitad del 2017, mientras el promedio de los precios acumulaba una suba aproximada del 12%, el precio del dólar se había mantenido sin variación. De hecho, tomando todo el período comprendido desde el comienzo de 2016 e incluyendo la suba reciente, el dólar pasó de estar cercano a los $ 14 a cotizar $ 17,38, acumulando una suba del 25% mientras que la inflación acumulada en el mismo período fue superior al 50%.

Factores estacionales

El exceso de dólares como consecuencia de la financiación del déficit fiscal mediante la colocación de deuda externa, es -según la consultora que dirige el economista Esteban Domecq, el principal factor que pesó en este período sobre la cotización de la divisa. Esto, sumado a factores estacionales, como es la liquidación fuerte de la cosecha en los meses de abril, mayo y junio, son los fundamentals que están detrás del comportamiento de mediano plazo del dólar. Por esa razón, mantiene la pauta de $ 18 por unidad hasta fines de año.

El incipiente crecimiento de la economía, con expansión del sector privado y sin ajuste del sector público que lo compense, genera deterioro en las cuentas externas, advierte el economista jefe de Ricardo Arriazu & Asociados, Fernando Marengo.

Según el economista, el mercado de cambio fue deficitario desde enero hasta mayo, y eso daba una idea del deterioro. ¿Por qué el Banco Central acumulaba reservas? Marengo explica que los bancos vendieron dólares propios para invertir en Lebacs, los que abastecieron la demanda del mercado de cambios. A la vez, el gobierno colocaba deuda en dólares que, hasta que no los convierta a pesos para financiar el déficit fiscal, quedan como reservas en el BCRA.

Otro dato a tener en cuenta es la balanza de pagos del primer trimestre. Marengo dice que muestra que el deterioro de la cuenta corriente fue muy superior al esperado en base a la información del mercado de cambios (uno es base caja el otro devengado). “De todos modos, debe tenerse presente que los primeros cuatrimestres suelen ser estacionalmente deficitarios, y a partir del ingreso de la cosecha gruesa el desequilibrio tendería a reducirse”, aclara.

“La demora en la cosecha, por factores climáticos, está haciendo que las exportaciones se demoren”, indica. A medida que se coseche, aumentarán, a la vez que la segunda mitad del año es la de mayor déficit fiscal. “Por eso -acota-, el Gobierno deberá salir a vender los dólares que obtuvo contra endeudamiento para financiar el déficit”.

Si bien a un nivel determinado de tipo de cambio y tasas de interés, la demanda de pesos comienza a estabilizarse y consecuente el tipo de cambio. La duda, según el economista, es el impacto que pudiera tener la depreciación sobre precios. “Claramente el tipo de cambio es indirectamente un costo en gran parte de los sectores de la economía como también la suba de los combustibles”, considera.

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