Un espacio para ver, comprar y aprender

Los protagonistas serán artesanos de seis provincias del Norte.

03 Jul 2017

Artesanos de seis provincias del Norte se dan cita en el Espacio Cultural Don Bosco, de avenida Mitre 396.

Se trata de un lugar para ver, comprar y aprender de los distintos talleres, charlas e intercambios de experiencias que se desarrollan durante la semana, hasta el sábado.

La entrada es libre y está abierta al público de 17 a 22, de lunes a viernes, y el sábado, también por la mañana. 

Telares que escaparon del diluvio

Mercedes Cardozo de Niogasta, Tucumán.

“Yo soy de Sud de Lazarte, pero hace dos años nos corrió el río. Ahora vivimos en Niogasta”, se presenta Mercedes Cardozo. Dice que “la vida” no le dio hijos por lo que le preguntó a una sobrina si quería recibir las enseñanzas que le dieron sus abuelos, el arte de tejer en telar. Su sobrina aceptó y desde entonces es su compañera. Doña Mercedes sufría de sólo pensar que esta antigua técnica podía perderse, como se perdieron las casas de sus vecinos en Sud de Lazarte.

Artesanía al borde de la extiinción

Sebastiana Rodríguez, comunidad coya de Iruya, Salta.

Cada mañana se interna en el monte para juntar la madera, que traerá cargada al hombro hasta su casa, en Isla de Cañas, en Iruya, Salta. Sebastiana pertenece a la comunidad coya de Finca Santiago, un pueblo donde los viejos se dedican a cultivar las artesanías de sus ancestros, y los más jóvenes a estudiar en las ciudades. “Nosotros trabajamos para que ellos tengan las oportunidades que nosotros no hemos tenido. Esto que hacemos nosotros no tiene futuro. Cada vez hay que caminar más lejos para ir a buscar madera. A veces tenemos que estar tres o cuatro días en el cerro buscando árboles que tardan 50 años en crecer”, cuenta Sebastiana Rodríguez. El producto de su esfuerzo y las enseñanzas de sus abuelos se ven reflejados en pailas, paneras y cuencos de pacará con incrustaciones de distintas maderas.

El unko indígena con toque actual

Desde La Rioja, Maricel Andrada trae una fusión de arte y moda

 “El unko era la vestimenta típica de los pueblos originarios del NOA. Es una especie de poncho con un borde irregular, de corte rectangular, confeccionado en lana de llama o guanaco, según la zona”, explica Maricel Andrada, artista plástica, diseñadora de La Rioja. Ella lo convirtió en un poncho contemporáneo mediante la fusión de técnicas ancestrales (se lo tiñe con tintes naturales como jarilla, molle y liga). Los ponchos de la artista pueden ser de paño, lana o algodón y están bordados con lana de llama. Maricel Andrada combina sus prendas con collares hechos con metal esmaltado, que puede ser cobre o plata 1.000 (de máxima pureza), combinados con cuero. Los precios de los ponchos arrancan en $ 650 y los de los collares, en $ 450. El Mercado Artesanal de La Rioja también está presente en la muestra con productos locales.

"A los jóvenes les atrae poco tejer"

Carmen del Valle Romano trae de Catamarca sus tejidos

“Mi madre crió a sus 12 hijos con este telar. Tejía y bordaba, como le habían enseñado sus abuelos. Ella nos decía: no les voy a poder dar estudios, pero sí un arte que les va a dar de comer”. Carmen del Valle Romano nació hace 64 años en Santa María Catamarca. Con apenas 2° grado logró llevar adelante un taller de tejido en telar, aunque reniega del poco interés de las nuevas generaciones. “No le dedican el tiempo que merece la actividad. A los jóvenes les atrae poco tejer, por eso cada vez es más difícil mantener esta artesanía. El trabajo es lento y trabajoso. La modernidad no ha reemplazado las técnicas de los abuelos. Por eso nosotros seguimos tiñendo las lanas con cosas naturales como nuez y jarilla. Compramos el vellón de oveja y de ahí lo limpiamos, le sacamos las basuritas, lo hilamos, lo teñimos, lo tejemos, lo bordamos”...


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