Cartas de lectores

02 Jul 2017

Correr levanta sospechas 

Cierta vez, hace como 30 años, en una película policial vi una escena que me causó mucha gracia, quizás, por considerarla demasiado ridícula. Un joven, desbordado por la ansiedad de la situación personal que estaba viviendo, se lanzó a correr por la vereda y, de pronto, un hombre comenzó a perseguirlo. Al advertir esto, el joven aumentó la velocidad de su andar y quien lo perseguía, igual. Corrió a la máxima velocidad que pudo el muchacho, pero antes de las dos cuadras fue alcanzado por su seguidor, el cual le hizo una toma de artes marciales y lo derribó. El perseguidor era un policía, que al tenerlo en el piso, le preguntó al joven por qué corría; a lo que él respondió: “porque tú me persigues”. Tras identificarse, el policía, comenzó a requisarlo, mientras le preguntaba: “¿qué hiciste?”, suponiendo que era un ladrón. Pero, el muchacho, aclaró finalmente su situación. Jamás hubiera pensado yo entonces, que a esta altura de mi vida, iba a aconsejarle a un joven que salga a correr por la avenida (como yo lo hacía en mi juventud) y que me responda, “no, no quiero correr por la avenida, porque me va a detener la policía, o voy a pasar vergüenza cuando la gente me vea y piense que corro porque he robado algo”. Lo expuesto parece gracioso, pero son mayores las ganas que dan de llorar. 

Daniel Chávez
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¿Y en el Concejo Económico y Social? 

En diciembre de 1993 el Congreso de la Nación sancionó la ley 24.309, declarando necesaria la reforma parcial de la Constitución nacional. Uno de los temas habilitados para su debate en la Convención Constituyente -que debía terminar su cometido dentro de los 90 días de su instalación- fue la creación de un Consejo Económico y Social con carácter consultivo y honorario. Lamentablemente no hubo tiempo ni consenso en la Convención sobre la importancia de discutir la incorporación de este organismo en el texto constitucional reformado. No obstante, su inclusión legislativa como materia de debate constitucional señala la gravitación que se atribuyó a esta modalidad de participación ciudadana en el ámbito del poder público. Transcurrieron 24 años desde entonces y los cambios que se observan en la escena internacional, en un mundo globalizado e interdependiente, son de una complejidad creciente, tornando impostergable la adopción, a nivel nacional y local, de estos Consejos consultivos integrados por entidades empresariales y sindicales, organismos no gubernamentales de la sociedad civil, colegios profesionales y personalidades de la ciencia y la cultura. Los argentinos debemos restablecer la confianza de los inversionistas, nacionales y extranjeros, fortaleciendo normativamente la seguridad jurídica, terminando la etapa ominosa de la fuga de capitales de estas últimas décadas, que generó desempleo, bajos salarios, procesos inflacionarios y menor consumo interno. Del conocimiento de la cambiante realidad económica mundial y de sus necesidades, obtenida y procesada sin anteojeras ideológicas, depende la inteligente inserción mundial de nuestra producción agrícola, industrial, ganadera y tecnológica. Nuestros partidos políticos nacionales y locales no se caracterizan por impulsar internamente estos esenciales debates. Sólo aparece la pasión política cuando se trata de definir candidaturas en los procesos electorales. A nivel internacional se terminó el llamado “viento de cola”, representado entonces por el incremento internacional del precio de nuestras materias primas de exportación. Es hora de que nuestros gobernantes sean visionarios y resuelvan, a nivel federal y local, con inteligencia y sin egoísmos, conformar estos organismos de consulta. En nuestro país y en nuestra provincia hay entidades y personas altamente calificadas dispuestas a aportar sus conocimientos para ensanchar mundialmente la inserción de nuestro acervo productivo y tecnológico. Sólo esperan ser convocadas para aportar sus ideas y proyectos. La noticia divulgada por LA GACETA de que solo en un mes se perdieron, a nivel nacional, más de 50.000 puestos de trabajo, está dando la pauta de que no es tiempo de estériles enfrentamientos político-partidarios. Tucumán tiene un 42% de trabajadores no registrados, con una muy elevada presión impositiva y altos niveles de inseguridad. En la próxima elección de renovación parcial del Congreso de la Nación, estos son algunos de los temas que deben concentrar la discusión pública. No hay salvadores providenciales. Los que postulen hacer realidad la participación ciudadana creando estos Consejos, generarán las mejores expectativas de un electorado preocupado y angustiado por su seguridad personal y económica. 

Luis Iriarte
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Acerca de los túneles 

He leído el Editorial (30/6), que trata sobre “Los túneles y la situación vial del área metropolitana”, tema importante por los accidentes de tránsito que suceden en la vía pública. Se estima que estas estructuras viales les costaron a los contribuyentes $ 70 millones y si con ellas se pretendía mejorar el caótico tránsito que existe en las horas picos del día en la calle Salta, entre San Juan y Crisóstomo Álvarez, no se lo logró. Para confirmarlo, basta observar cómo el flujo de vehículos que transitan de Oeste a Este por la calle Mendoza se suma al propio de la calle Salta, convirtiendo a esta arteria en un caos, que afecta a conductores y transeúntes (ruido, gases contaminantes de los vehículos, etc. ). Si agregamos los riesgos como: 1) desconocimiento de las concentraciones de Monóxido de Carbono (CO) presentes debido a los gases de escape que emiten los vehículos que transitan por su interior; 2) que en el diseño y cálculo de las estructuras no se tuvo en cuenta la resistencia al fuego. Si además: a) Se desconoce qué medidas se han previsto en caso de accidentes de tránsito (choque, colisión, vuelco, incendio); b) Que no hay control de los tipos de carga que deben circular ya que pueden ser tóxicas, venenosas, peligrosas, combustibles, etc., con los peligros que representan. c) No hay disponible salida de emergencia, ni vías de escape, ni un plan de evacuación; d) Se instalaron extintores de polvo químico, sin tener en cuenta los riesgos a los que se expondrían las personas que los usen, si no fueron adiestradas previamente en la extinción de incendios. Con la construcción y habilitación de los túneles en el ejido urbano se han introducido nuevos riesgos para el tránsito, que no se consideraron en la etapa de proyecto y que corresponde sean evaluados, corregidos o controlados, para evitar accidentes en el sistema vial de la capital. La bibliografía especializada nos dice que los riesgos relacionados con túneles viales pertenecen al tipo de baja probabilidad pero de grandes consecuencias, por lo que es imprescindible su control. Entiendo que el municipio capitalino es responsable del tránsito urbano y por lo tanto tiene la obligación de intervenir en este tema. El intendente, y sus funcionarios tienen la palabra (si lo hacen, la prevención y los vecinos estaremos muy agradecidos). 

Juan Francisco Segura
Pasaje Baaclini 675
San Miguel de Tucumán  

En la ilusión del tren 

El 23 de junio mi corazón de ferroviario latía más fuerte de alegría al ver en una formación una dupla de coche motor Materfer cero kilómetro pensando que nuestros concejales o diputados o senadores -o tal vez el Poder Ejecutivo- finalmente se habían animado y habían gestionado la circulación de los trenes de pasajeros en Tucumán. Sin embargo, al comenzar a investigar el motivo de esta formación regresó a mí la tristeza de saber que solamente estaba de paso con destino a Chaco, donde prestaría servicio. Allí los representantes del pueblo se preocuparon por la circulación de los trenes de pasajeros al igual que en Santiago del Estero, Salta y hasta en Jujuy, donde el 20 de junio el gobernador anunció un proyecto integral de refacción de las vías y estaciones en el tramo San Salvador-La Quiaca. En Tumbaya se descubrió una placa de inicio de obra. La Nación aportó 86.000 metros de rieles y 60.000 durmientes por un valor aproximado a $ 45 millones. Paradójicamente, los pares montados de ejes tractivos del coche motor apolo ll que circulan en Chaco fueron reparados por habilidosas manos tucumanas. En el nombre de todos los tucumanos que amamos y necesitamos los trenes de pasajeros, invitamos a nuestros representantes de todos los niveles a animarse a gestionar los trenes en Tucumán, teniendo en cuenta que los trenes son los que representan y pertenecen al pueblo, ya que esos pueblos nacieron a la vera de las vías. Exigimos una respuesta positiva. 

Héctor Márquez
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