Guillermo Nielsen: “para que el país vuelva a crecer en serio, se necesita una suerte de Pacto de la Moncloa” - LA GACETA Tucumán

Guillermo Nielsen: “para que el país vuelva a crecer en serio, se necesita una suerte de Pacto de la Moncloa”

Según el ex secretario de Finanzas de la Nación, para avanzar con las reformas estructurales que requiere la economía, se precisan liderazgos políticos fuertes y un acuerdo parlamentario, en el que la dirigencia deponga sus intereses partidarios. Porqué es fundamental bajar el gasto público.

30 Abr 2017
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EN LA SAN PABLO-T. Guillermo Nielsen vino a Tucumán para disertar sobre las perspectivas económicas de la Argentina en un año electoral. LA GACETA / FOTO DE INÉS QUINTEROS ORIO

La realidad económica argentina es tan complicada como en el pasado. Pero no se trata de una cuestión netamente política, sino de un problema que trasciende a las gestiones de turno. A tal punto que, para salir de este estado de crisis, de marchas y contramarchas, Guillermo Nielsen, ex secretario de Finanzas de la Nación, entiende de que hay que construir una suerte de Pacto de La Moncloa, para generar una coalición parlamentaria sin colores políticos que avance sobre las reformas estructurales que necesita la Argentina. De otra manera, dice el economista, el país seguirá enfermo con problemas de diagnósticos. Nielsen vino a Tucumán para hablar sobre las “Perspectivas de la economía Argentina en un año electoral”, una charla organizada por la Universidad de San Pablo-T (USP-T). Y concedió la siguiente entrevista a LA GACETA.

-El Gobierno acaba de anunciar que se está reduciendo el déficit fiscal. Y mostró las cifras del primer trimestre de este año...

-Veo que siguen queriendo vender fantasías. Ellos lo están poniendo como un éxito en materia fiscal. Pero tienen $ 11.000 millones más de gastos de lo que estaban previsto para el trimestre. En realidad, los ingresos de ese período tienen metido $ 31.000 millones de blanqueo, que además de ser considerados ingresos excepcionales, tienen asignación específica: la ley de Reparación Histórica para los jubilados. Sin embargo, Hacienda los presenta como ingresos corrientes. Entonces, el déficit sería mayor. Considero que esto es una falta de respeto a la profesión, por la manera en que presentan los números fiscales. Creo que no se cumplirá la meta de déficit del 3,3% del PBI, como tampoco la de inflación, porque exigiría subir mucho más la tasa de interés y enfriar la economía.

-¿Un juego de frazada corta?

-Absolutamente. Y todo esto viene de una cuestión: está mal hecho el diagnóstico. Por ejemplo, en China, el rol de un economista es como la de un médico del país. Entonces, es importante el diagnóstico que se hace, porque el médico tiene en su cabeza el modelo de comportamiento del paciente para las distintas enfermedades y sintomatologías. En la economía pasa lo mismo. Hay situaciones que podemos ver, y otras que debemos analizar más profundamente. La Argentina es un país que está enfermo por la presión tributaria y el exceso de gasto público. Dígame, ¿qué hizo el gobierno respecto de estos elementos tan evidentes para el diagnóstico?



-¿Cree que el Gobierno nacional tiene un plan, que sabe hacia dónde va la economía?

-Tengo la impresión que no. Y si sabe adónde va, diría que al mismo lugar de donde salió. Creo que no va a ninguna parte, o que se percibe solo una cosa muy suavecita para volver al punto de partida inicial. No se percibe una reducción importante del gasto.

-¿El Gobierno anterior apeló a la emisión monetaria y el actual al endeudamiento?

-El anterior le daba a la maquinita y llenaba de papeles al Banco Central. Este gobierno lleva emitido unos U$S 100.000 millones en títulos, que ahora son más. Sólo un dato comparativo: la reestructuración de la deuda que entró en default a fines de 2001 comprendía unos U$S 82.000 millones.

-Si la economía del país fuera asemejable a la de una familia tipo, de clase media, ¿cómo se desenvolvería?

-Hoy sería como una familia que está sacando tarjetas de crédito para pagar otras tarjetas de crédito anteriores. Miremos que el conjunto de los ingresos familiares puede ser de 100 y, en realidad, están gastando a razón de 140. ¿Cómo puede mantener, entonces, ese nivel de gastos? Solamente endeudándose. Esto tiene patas cortas. La gente de a pie mira esas cosas y no le cierran los números. A mi me preocupa mucho la coyuntura política en la que estamos. Sería fundamental que al gobierno le vaya bien.

-¿Se está perdiendo una oportunidad para mejorar al país?

-La gente la está pasando mal porque aumentó todo y el ingreso disponible ha caído. Estoy convencido de que la economía no será un factor constructivo para el resultado electoral de octubre. Vemos que la actividad agropecuaria anda bien. Algunos servicios andan bien; tal vez la obra pública ande bien para la construcción, pero después de un año en el que tuvo que revisarse todo porque allí estaba un tucumano (lo dice por José López, el secretario de Obras Públicas de Cristina Fernández) que andaba tirando bolsos por las paredes con U$S 9 millones. Eso es todo un grotesco y fue una de las razones para revisar los contratos en curso. Recién este año se puede accionar con la obra pública. El gran problema de hoy es la industria.

-¿Cree que en este año electoral el gasto seguirá expandiéndose?

-Siempre se mantiene en fase expansiva. Personalmente, soy escéptico de que baje. Se necesitan cambios estructurales para eso. La Argentina, en los últimos años, pegó un salto importante en materia de gasto. La participación del Estado en la economía pasó del 30% al 46%. Y esto es un freno para el crecimiento. Tendríamos que bajar una tercera parte. Creo que esto excede largamente las posibilidades de Cambiemos. Es un problema nacional. Para que la Argentina vuelva a crecer en serio se necesita una suerte de Pacto de la Moncloa; tiene que haber una coalición parlamentaria que toque las vacas sagradas que están en las instituciones de la Argentina. Una de ellas es el tema jubilatorio. Necesitamos que la clase política esté por encima de sus colores partidarios y tenga un nivel de coincidencia para hacer las reformas profundas que necesita el país. De otro modo nos enfrentaremos a un escenario de país de emigración donde los jóvenes se vayan porque crean que no tienen futuro porque la economía llegue a ser más chica y mediocre, mientras los países de la región siguen creciendo. Con sus más y sus menos, hacen los deberes o están tratando de hacerlo. Entonces no vale compararse con Inglaterra, Canadá o Australia. Hay que pensar que los problemas no son de un gobierno, sino de un país y del Estado. La cuestión impositiva es un problema de Estado.

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