Entre dudas y miedos, los jóvenes van poblando las aulas de Filosofía y Letras

Arrancaron los talleres para los alumnos que inician una carrera. Este año el objetivo de las autoridades es reducir la deserción estudiantil.

26 Feb 2017
El viernes por la mañana, reinaba una tranquilidad poco frecuente en el comedor de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional de Tucumán (UNT). Solo dos mesas estaban ocupadas en el salón que durante el año suele desbordar de alumnos de las 14 carreras que se cursan allí, junto a los que se suman de los edificios vecinos de Educación Física, Psicología y Odontología.

Aunque el ciclo de ambientación para los estudiantes de primer año comenzó el lunes pasado, muchos de los alumnos todavía no circulan por los pasillos del centro académico. En general, 2.800 es el número promedio de ingresantes por año. Hasta ahora, 1.100 personas se han inscripto para iniciar el cursado en 2017. Según Mercedes Leal, decana de la facultad, la mayoría se anota a último momento porque a varios les falta rendir materias del secundario o reunir documentación. La fecha límite para hacer el trámite es el 10 de marzo, aunque siempre se da un tiempo de prórroga.

“Estamos dando turnos por internet para que los chicos no tengan que hacer filas eternas. También habilitamos un área para la atención personalizada, para los que no tengan acceso a una computadora o impresora”, destacó Leal. La decana observó que las carreras con más demanda son Ciencias de la Comunicación, Trabajo Social e Inglés.

Período inicial

Este año, el ciclo de ambientación para ingresantes fue modificado. Ahora los chicos trabajan divididos por carreras en talleres y foros de discusión sobre problemáticas propias de cada área de conocimiento.

También se abordan las características propias de la vida universitaria. En este módulo colabora Reinaldo Velázquez, que cursa el Profesorado en Inglés y es ayudante de cátedra en una materia de primer año. Su función en esta parte del ciclo es aportar su experiencia y punto de vista como estudiante.

Velázquez percibe que los ingresantes están un poco confundidos, pero muy entusiasmados. “La pregunta típica es si la carrera es difícil y si pueden trabajar mientras estudian”, comentó.

Leal expresó que en esta etapa es muy importante escuchar a los chicos para saber cómo llegan a este nivel educativo, qué expectativas tienen, cuál es la representación de la universidad que tienen y la profesión que eligieron.

“La evaluación del ciclo que ellos hacen es muy interesante para que nosotros trabajemos uno de los temas donde pondremos el eje este año: el problema de la deserción”, sostuvo la decana.

Con la intención de contener a los alumnos y que no abandonen sus estudios, la funcionaria anticipó que la facultad está preparando una investigación evaluativa para mejorar el grado académico. “La idea es trabajar primero con las estadísticas que tenemos, haciendo que los estudiantes, profesores y graduados puedan identificar dónde están los problemas. Y en el segundo semestre vamos a hacer propuestas de mejoramiento y de intervención”, explicó.

Franco Carreras, de 20 años, se acercó el viernes a la casa de estudios del Parque 9 de julio para decidir si se inscribía en Historia. “Estoy pensando en esto porque siempre me gustó y en el colegio no me hacía falta estudiar para las pruebas. Me encanta leer y una amiga que está estudiando acá me comentó que está bueno”, argumentó el joven. Carreras hace hincapié en la importancia de ejercitarse en comprensión de texto a la hora de adentrarse en los libros. “No sé si me veo en la docencia, me gustaría más dedicarme a la política”, manifestó entusiasmado.

En otro pasillo, Agustina Navarro acababa de inscribirse en la Licenciatura en Inglés. La adolescente terminó el año pasado el secundario y sueña con ser profesora. Con varios miedos y sin conocer nada sobre el cursado y los exámenes, Navarro comenzará a despejar algunas de sus dudas mañana, cuando comience el ciclo de ambientación.
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