Gobierno y FARC firman nuevo acuerdo de paz

El primer acuerdo, rechazado por el plebiscito del 2 de octubre, sufrió unas 500 modificaciones pedidas por los sectores que votaron por el “No”. Saludos para Trump El tratado, que rechaza la derecha opositora que lidera Álvaro Uribe, fue enviado al Congreso para que sea refrendado por ambas cámaras

25 Nov 2016

BOGOTÁ.- Con el único objetivo de lograr la paz definitiva para los colombianos y terminar con 52 años de guerra, el presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, y el jefe de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), Rodrigo “Timochenko” Londoño, firmaron ayer un nuevo acuerdo de paz, dos meses después de ser suscrito un primer pacto que quedó sin efecto al ser rechazado en el plebiscito del 2 de octubre, y cuya refrendación queda ahora en manos del Congreso.

“Reconozco que este nuevo acuerdo es mejor que el que firmamos en Cartagena. Es mejor porque recoge las esperanzas y las observaciones de la inmensa mayoría de los colombianos. Del 50% de los que votaron “Sí” (en el plebiscito) y de un importante porcentaje de los que votaron “No”, dijo el mandatario, galardonado con el Premio Nobel de la Paz 2016.

El mandatario se refería al acuerdo que había suscrito con el jefe de las FARC el 26 de septiembre, en Cartagena de Indias, que no se pudo implementar al ser rechazado en el plebiscito por una estrecha mayoría de votantes.

Santos y Londoño firmaron ayer el nuevo tratado, de 310 páginas, en una corta ceremonia efectuada en el Teatro Colón de Bogotá, a corta distancia del palacio de Gobierno, ante unos 800 invitados.

La firma del acuerdo culminó cuatro años de negociaciones en La Habana para tratar de solucionar un conflicto que empezó en 1964, en el marco del cual surgieron varios grupos guerrilleros y paramilitares y que desde los años ‘80 se incrementó atizado por el dinero del narcotráfico.

Londoño dedicó una parte de su intervención para enviar un saludo al presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump.

“Extendemos nuestro saludo a Trump por su elección como nuevo presidente de los Estados Unidos y aspiramos a que su Gobierno pueda jugar un destacado papel en beneficio de la paz mundial y continental”, dijo Londoño. “Esperamos que el propósito superior de la paz en Colombia, que contribuirá decisivamente al entendimiento en toda Latinoamérica y el Caribe, siga contando con el respaldo y la quiescencia del nuevo Gobierno de Washington”, agregó.

Procedimiento

Las partes acordaron que el nuevo pacto no será sometido a un segundo plebiscito y que su refrendación e implementación quedarán en manos del Congreso. Minutos después de haber culminado la ceremonia en el Teatro Colón, el ministro del Interior, Juan Fernando Cristo, caminó un corto trayecto hasta el Capitolio Nacional, la sede del Congreso, donde entregó el acuerdo de paz al presidente del Senado, Mauricio Lizcano.

Según Lizcano, el primer paso será aprobar una proposición para que el Senado y la Cámara de Representantes se dediquen a este tema la próxima semana.

Se espera que entre el martes y miércoles venideros se realicen en ambas cámaras los debates entre partidarios y críticos del acuerdo, tras lo cual se procederá a la votación de refrendación, en fecha aún incierta, pero que muy probablemente será a inicios de diciembre.

Los sucesos


Tras el revés en el plebiscito, Santos convocó a todas las fuerzas políticas para tratar de salvar el proceso de paz, especialmente al partido de derecha radical Centro Democrático, dirigido por el ex presidente, Álvaro Uribe, la única formación política que hizo campaña por el voto del “No”.

El diálogo entre el Gobierno y los promotores del “No” concluyó con la presentación de unas 500 propuestas de cambios. Al final, las FARC aceptaron hacer cambios en 56 temas y rechazaron una condición de la derecha radical en el sentido de que los guerrilleros que cometieron delitos no pudiesen participar en política ni pretender llegar a cargos de elección popular.

Tanto el Gobierno como las FARC argumentaron que el objetivo del proceso de paz es precisamente que los insurgentes se desarmen para participar en actividades políticas legales, como ocurrió con los miembros de grupos guerrilleros que negociaron con el Estado en las tres últimas décadas.

El partido de Uribe rechazó el nuevo acuerdo y dijo que votará en contra. Cuando el pacto sea refrendado, los 5.800 miembros de las FARC se concentrarán en 27 sectores específicos durante casi medio año, tiempo durante el cual entregarán las armas a las Naciones Unidas en fases preestablecidas. (DPA)

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