Dormían junto a un brasero y falleció un niño - LA GACETA Tucumán

Dormían junto a un brasero y falleció un niño

El chico de dos años murió por inhalación de monóxido de carbono y el resto de su familiares pudieron ser reanimados en el hospital El abuelo de la víctima, quien rescató a las demás personas que descansaban en la habitación, indicó que el ambiente no tenía ninguna entrada de aire. Tercera víctima fatal

22 Jul 2016
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EL LUGAR DEL HECHO. La habitación donde se produjo la muerte del niño está ubicada al fondo de la vivienda. LA GACETA / OSVALDO RIPOLL

El sueño se le quebró abruptamente a Pedro Rodríguez (66 años) alrededor de las 4 de ayer, mientras descansaba en su casa de Arcadia. Enseguida un presentimiento inquietante lo empujó a levantarse y llamar por teléfono a su hija Rosa Virginia Rodríguez (24), quien vive cerca de su casa. “No me pregunté qué es lo que me despertó e hizo telefonearla. Pero al no contestarme me fui a verla. Entré a su habitación porque nadie respondía y me di con el brasero casi apagado y mi hija, su pareja y sus dos hijos estaban sin reacción por una intoxicación”, contó el hombre.

La tragedia golpeó duro a esta familia de Arcadia. Y llegó de la mano de un asesino silencioso: el monóxido de carbono. El pequeño Pedro Ignacio Cardozo, de dos años, murió intoxicado con ese gas y su madre Rosa Virginia, su padrastro Carlos Alberto Ibarra (28) y su hermanita Lourdes Agostina (4) estuvieron también al borde de la muerte.

Todos dormían en una misma habitación, dándose calor con un brasero con carbón encendido durante la fría madrugada del miércoles. El ambiente no tenía ventilación y se transformó en una trampa mortal. La intervención providencial de Pedro, abuelo del niño fallecido, evitó que el episodio culminara con la muerte de toda la familia.

“Perdí a uno de mis nietitos, pero el único consuelo que me queda es que pude salvar a la otra gente. Nunca creía cuando me hablaban del asesino silencioso. Y ahora pude comprobar que mata sin que la víctima pueda hacer nada”, se lamentó Pedro.

Luego de darse con la desesperante escena, el padre de Rosa sólo atinó a ventilar la habitación y salir a buscar la ayuda de los vecinos. Pese a la rápida asistencia de su abuelo, el pequeño Pedro Ignacio llegó sin vida al hospital Miguel Belascuain de Concepción, mientras que los otros intoxicados todavía respiraban, aunque su estado era delicado. Todos fueron reanimados en la sala de emergencias y por la tarde sus vidas ya no corrían riesgos.

“Hay que insistir en la prevención porque es muy lamentable que alguien muera por un descuido como este”, volvió a lamentarse Rodríguez.

Mortales braseros

Según el jefe de la división Criminalística de la Regional Sur, comisario Ramón Martínez, en lo que va del invierno ya son tres las víctimas fatales por inhalación de monóxido de carbono en el sur tucumano. Entre ellas figuran un agente de policía y un bebé. En todos los casos el gas provino de braseros encendidos en ambientes cerrados y con el fin de apaciguar el frío. En este mismo mes, el año pasado, una pareja también perdió la vida en Medinas mientras dormía con un brasero encendido en una reducida pieza sin ventilación.

“Esto ocurre a pesar de las insistentes campañas que venimos haciendo sobre los riesgos que representa el encender braseros en lugares cerrados. El monóxido de carbono paraliza y el intoxicado no puede hacer nada mientras muere lentamente”, resaltó el comisario Martínez. (C)

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