“El público necesita también lo triste, no sólo lo banal” - LA GACETA Tucumán

“El público necesita también lo triste, no sólo lo banal”

El cantautor defiende la sensibilidad en la música y sostiene que lo mental no llega rápidamente. Definiciones ante una nueva etapa artística.

01 Jul 2016
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SIN PREJUICIOS. Crecer en el sur influyó en su estilo, dice Aristimuño.

ACTÚA MAÑANA
• A las 22
, en el teatro Alberdi. Entradas en el teatro y en Credimas (San Martín 880).

En principio, Lisandro Aristimuño ha editado su primer disco en vivo por las razones por las que buena parte de los artistas sacan un disco en vivo: para captar la energía de un recital, registrar la increíble reacción del público, inmortalizar el sonido desde y hacia el escenario. En principio. Luego, en el transcurso de la charla, el cantautor patagónico admite un fundamento más profundo en la génesis de “En concierto” (2015): “es una foto de lo que sucede en este momento, quizás para enseñársela a mi hija cuando sea grande y decirle ‘así sonaba la banda de tu papá’. Tenía la idea de mostrar todo lo que sucedió con mi música hasta hoy porque tengo ganas de cambiar”.

¿Cuál es el cambio que prevé Aristimuño? Uno que, en lo práctico, ya está cumplido. En octubre sacará su próximo disco de estudio -ya grabado, en actual etapa de mezcla-, que supone una nueva etapa en su carrera. Causas varias: porque para hacerlo ha convocado a nuevos músicos (“como si un director de cine buscara a otros actores y escribiera un guión para ellos”); porque, entre ellos, se ha impuesto el desafío de dirigir a Javier Malosetti y Sergio Verdinelli (“dos monstruos del rock, pero también personas muy humildes y músicos maduros que me enseñaron mucho”); porque por primera vez el rionegrino se ha librado de la obsesión de la planificación (“siempre tengo todo armado antes de entrar a estudio, pero esta vez fui sin maquetas e incluso con letras sin resolver”); y porque inaugura un sonido diferente (“no hay electrónica, tampoco hay cuerdas, que uso siempre”), entre otras.

“Es un disco corto, directo, crudo. Si antes era solista, ahora lo soy mucho más. Realmente estoy en carne viva, soy yo. No quiere decir que en los anteriores no haya sido yo, pero es como si el álbum estuviera adentro mío”, sintetiza Aristimuño, que mañana regresa a Tucumán como parte del Julio Cultural.

- ¿El cambio artístico es paralelo a una nueva etapa en tu vida personal?

- Toda mi música tiene que ver con mi vida personal, desde el primer disco; siempre fui muy sincero con eso. Por ejemplo, tuve ataques de pánico durante todo el proceso de “Ese asunto de la ventana” y escribí sobre eso; en “39°” mi cabeza era un caos porque había venido de la Patagonia a Buenos Aires, y me había costado instalarme y adaptarme al movimiento de una ciudad tan grande y populosa. Los discos son diarios íntimos, de lo feo y de lo lindo. Este también: el hecho de buscar otros músicos debe haber sido porque tenía ganas de ampliar mi panorama, de ver si podía dirigir a estos monstruos y grabar con ellos.

- La sensibilidad es tu materia prima.

- Creo que si la música no tiene un 20% de sensibilidad es chata y fría. Es muy difícil que algo mental te llegue rápidamente. El músico tiene que trabajar mucho con la sensibilidad, sobre todo con la propia, y mostrar cosas que el oyente también necesita: escuchar algo triste, no sólo lo banal o superficial, porque el medio está repleto de eso. Si vos prendés la TV o la radio ves u oís productos muy fríos, para ser consumidos rápidamente. Todos somos seres humanos y nos pasan cosas tristes, cosas fuertes en el corazón, y es lindo encontrar un artista que lo pueda decir, con el que sentirse acompañado o que ponga en letras esas palabras que a uno no se le ocurrieron o no se anima a decir. Y esas canciones casi siempre tienen sentimientos.

- ¿Algo de tu melancolía está vinculada con haber nacido y crecido en la Patagonia?

- No creo que lo sentimental tenga que ver con lo geográfico. Soy así, nací y me criaron así. En mi casa lo sentimental es importante, por suerte me han prestado atención. Cuando me veían triste, me preguntaban qué pasaba y lo charlábamos, no sólo les interesaba si me recibía de médico o si aprobaba una materia; si me enamoraba y se lo contaba a mi vieja, me daba un abrazo, qué se yo. Calculo que si mi hogar hubiese estado en Buenos Aires habría sido igual. Lo geográfico tal vez sí haya influido en que mi música tenga más viento, más espacio, en que sea más abierta. Y también en que tenga la capacidad de usar muchos estilos sin prejuicios porque en el sur, como en el norte, se escucha mucha música, no sólo la que pasan en la radio.


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