“Al fin se reconoce la lucha contra los parásitos” - LA GACETA Tucumán

“Al fin se reconoce la lucha contra los parásitos”

Un tucumano destaca que se premie a tres científicos que descubrieron terapias efectivas contra la “ceguera de los ríos”, la elefantiasis y la malaria.

06 Oct 2015
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-YOUYOU TU

“Para la parasitología es un día muy especial. Las enfermedades parasitarias no tienen vacuna, se previenen informando y concientizando sobre su existencia y sobre las maneras de evitarlas. No tienen remedios 100% efectivos Por eso, que les den un Nobel a quienes han investigado remedios antiparasitarios es un logro muy importante. Al fin se reconoce la lucha contra los parásitos”, dijo, exultante, Ricardo Durango, jefe de la cátedra de Parasitología, de la Facultad de Medicina de la UNT.

Su alegría tiene tres nombres propios, William Campbell, Satoshi Omura y Youyou Tu, a quienes la Asamblea Nobel del Instituto Karolinska les otorgó ayer el Nobel de Medicina. A los dos primeros, un irlandés y un japonés, respectivamente, por el descubrimiento de terapias para combatir, especialmente, de la oncocercosis (“ceguera de los ríos”) y la filariasis linfática (elefantiasis). El tercer nombre es el de una médica china que desarrolló un nuevo tratamiento contra la malaria o paludismo, cuando la terapéutica tradicional había entrado en crisis.

Apenas se enteró de la noticia -contó Durango- se sentó frente a la computadora y les escribió a sus colegas de la cátedra, para compartir con ellos su entusiasmo por el reconocimiento a esta área de la Medicina pocas veces premiada. “Si bien en Argentina no tenemos el tipo de enfermedades que combaten estos medicamentos, en el mundo matan a millones de personas, señaló en diálogo con LA GACETA.

Impacto global

Las enfermedades causadas por parásitos, según ha señalado la Fundación Alfred Nobel, se convirtieron en una plaga para la humanidad durante miles de años, lo que supuso un grave problema de salud pública. Y las causadas por parásitos han afectado especialmente las regiones más pobres del planeta, por lo que el Nobel de Medicina de 2015 reconoce el esfuerzo de estos tres investigadores para desarrollar tratamientos eficaces contra estas enfermedades.

Campbell y Omura descubrieron la avermectina; Youyou desarrolló la artemisinina. Ambas sirven para combatir enfermedades que afectan a millones de personas, especialmente en Asia y en África, reducir su sufrimiento y disminuir las tasas de mortalidad.

La “ceguera de los ríos” y la elefantiasis son causadas por gusanos parásitos; eran infecciones comunes y extremadamente graves en regiones tropicales, y gracias a las investigaciones de Omura y de Campbell están cerca de ser erradicadas. La primera puede conducir a la ceguera, debido a la inflamación crónica en la córnea. La otra causa inflamación crónica del sistema linfático; provoca síntomas clínicos incapacitantes, y conduce a la estigmatización. “La avermectina es un medicamento de síntesis a partir de un núcleo base al que se le cambian radicales. El avermectin sirve para una u otra enfermedad, según los radicales que se le cambien al núcleo”, explicó Durango.

La malaria es una enfermedad milenaria transmitida por mosquitos, que invade los glóbulos rojos causando fiebre y, en algunos casos, daño cerebral grave y muerte. “El artemisin es un extracto de la Artemisia annua (Artemisa Dulce) que se usa en las zonas donde el Plasmodium falcíparum, que causa la fiebre terciana maligna, mata”, agregó el parasitólogo.

Los trabajos

Omura es microbiólogo y se concentró en buscar bacterias en el suelo (Streptomyces), cultivarlas y seleccionar las mejores. Campbell (biólogo) adquirió las bacterias de Omura y las probó. “En conjunto descubrieron una nueva clase de fármacos muy eficaces”, señaló el informe de los Nobel.

Youyou se concentró en una hierba nativa de China y tradicional, la Artemisia annua, en busca de un tratamiento alternativo a la quinina, que en 1960 había disminuido su efecto.


Desde 1902 no se valoraba el combate contra las enfermedades de la pobreza

“Tras décadas de avances limitados en el desarrollo de terapias sostenibles contra las enfermedades parasitarias, los descubrimientos de los Nobel de Medicina de este año revolucionaron la situación”. Así de contundente es la fundamentación del jurado. Y no es para menos: por primera vez desde 1902 se premia el combate contra las parasitosis, enfermedades típicas de la pobreza. Y de algún modo se sigue la línea: ese año fue galardonado el británico Roland Ross quien -precisamente- demostró cómo se contagia la malaria, y abrió las puertas a la búsqueda de métodos para combatirla.

“Rara vez un premio de esta magnitud se ha dado a investigaciones relacionadas con enfermedades parasitarias. Ha sido una enorme alegría. ¡Por fin!”, declaró ayer a elmundo.es Clara Menéndez, asesora española de la OMS en el control de malaria en niños y embarazadas

“Me parece una noticia excelente en un momento muy oportuno para dar visibilidad a la lucha contra la malaria, que en los últimos 15 años ha logrado avances muy importantes”, destacó a su vez el investigador español Pedro Alonso, director del Programa Mundial sobre Malaria en la OMS

Del jurado

“Las consecuencias en términos de mejora de la salud humana y de reducción del sufrimiento son inconmensurables”, comentó Hans Forssberg, uno de los evaluadores, y subrayó que además de ser un gran adelanto en términos sanitarios, influye en la reducción de la pobreza, al permitir a los niños ir a la escuela y a los adultos, trabajar.

Otro integrante de la comisión, Jan Andersson, destacó la trascendencia de los dos medicamentos que los galardonados han desarrollado en estos años: “estas sustancias afectan la vida de 3.400 millones de personas”, señaló, en referencia a la avermectina y la artemisinina.


Tratamientos ya comprobados 

 El jefe de la Cátedra de Parasitología, Ricardo Durango, explicó que el Nobel distinguió descubrimientos que ya venían siendo aplicados y cuyos buenos resultados estaban comprobados desde hace años. Eso no le resta importancia, en su opinión, ya que la enfermedades que combaten afectan a millones de personas por año. No en la Argentina, donde el paludismo fue erradicado por el médico sanitarista Carlos Alvarado, jujeño y reconocido como “Padre de la Atención Primaria de la Salud” en 1966. 

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