La hermana de Luciano Arruga denunció amenazas contra su familia - LA GACETA Tucumán

La hermana de Luciano Arruga denunció amenazas contra su familia

La familia reclamó protección del Estado, luego de que el auto de Vanesa Orieta fuera incendiado.

23 Jun 2015
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FOTO TOMADA TWITTER/ @LUCIANOARRUGA

La hermana de Luciano Arruga, Vanesa Orieta, denunció ayer una serie de amenazas en su contra y de su familia, entre ellas, el incendio de su auto. No es la primera vez que los familiares y amigos del joven, que estuvo casi seis años desaparecido en La Matanza, denuncian amenazas. "El peligro que corremos se convirtió en cotidiano, y también las amenazas a nuestra integridad", informaron en un comunicado. 

Orieta se levantó el 7 de junio y cuando fue hasta la puerta de su casa vio su auto en llamas. El incendio del Fiat Regata ocurrió poco más de un mes de la sentencia que condenó al policía que torturó a Arruga en un destacamento de Lomas del Mirador. El fallo sentenció a diez años de prisión a los torturadores y fue destacado como histórico, por tratarse de la primera condena de torturas en democracia a un policía bonaerense, según informaron Télam e Infojus.com.  

Entre las amenazas, mencionaron la detención ilegal de una integrante de la agrupación en 2009; el intento de incendiar la casa de su madre Mónica Alegre en 2011; y amenazas a un hermano menor de Luciano "por un policía de civil y un uniformado que circulaban en un auto sin patente y lo venían siguiendo" en 2012, además de otros amedrentamientos a amigos, familiares y testigos de la causa a lo largo de los años.  

Con relación al hecho, Orieta afirmó, en diálogo con Télam, que "los bomberos dijeron que fue un incendio intencional" aunque "eso lo va definir la investigación"; sin embargo, destacó: "desde que empezamos a denunciar la desaparición de Luciano hubo hechos de intimidación en los que estuvo involucrada directamente la policía, otras que no se sabe si fue la policía o gente mandada por ellos". 

Arruga había salido de su casa la madrugada del 31 de enero de 2009 para visitar a su hermana, pero nunca llegó. Se cree que fue detenido en ese trayecto. A las 3.21, un estudiante de 21 años de Monte Grande lo atropelló sobre la General Paz. El mismo joven avisó al SAME. Una ambulancia llevó a Luciano hasta el Hospital Santojanni, donde murió al día siguiente. El adolescente no tenía documentos y después de una autopsia fue enterrado sin nombre. El conductor dijo que “corría desesperado”, como “escapando”. También declaró un motociclista que estacionó para ayudar. Dijo que sobre la colectora vio estacionada una camioneta doble cabina de la Bonaerense con las luces bajas.  

La identificación del cuerpo se logró recién cinco años y ocho meses después luego de la aprobación judicial del habeas corpus, que puso en marcha los mecanismos de búsqueda del Estado. El recurso había sido presentado por los abogados del CELS en abril. La Sala IV de Casación Penal pidió a Salas “realizar la totalidad de las diligencias conducentes a establecer lo ocurrido”. En tres meses Salas, en coordinación con distintos funcionarios del Estado nacional y provincial, logró identificar el cadáver enterrado como NN. Paradójicamente, lo hizo cruzando las huellas dactilares que le habían tomado a Luciano en su paso por la comisaría donde lo torturaron en 2008, la antesala de su desaparición.

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