“Nuestra historia queda intencionalmente abierta”

El director de “El incendio”, Juan Schnitman, condensó en 24 horas de una pareja los problemas de las relaciones deterioradas

15 Jun 2015
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UN DÚO VIOLENTO. Pilar Gamboa y Juan Barberini protagonizan episodios de violencia física y psicológica.

“Es un poco temprano para ver qué está pasando con todas las nuevas escuelas de cine que se abrieron en el interior. Lo importante es saber cómo los egresados se van a integrar a producir en sus propias provincias, que ya no sean los porteños los que vayan a filmar sino que los creadores del lugar sean los que lo retraten. Será mucho más auténtico”, afirmó Juan Schnitman, el director de “El incendio”, en su visita a LA GACETA.

El cineasta vino a la provincia junto a su protagonista Juan Barberini para presentar su elogiada película en el Festival Tucumán Cine Gerardo Vallejo, y hoy tendrá su segunda proyección en el certamen. “Hasta ahora estuvo muy centralizado en Buenos Aires, pero ya surgió un cine cordobés muy fuerte y hay expectativa de que broten en otros sitios también. Pero hace falta que los Gobiernos aporten recursos, para que no se concentre todo sólo en el Incaa (Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales)”, señaló el cineasta.

Su propuesta narra un día en la tirante relación de una pareja treinteañera, que debe postergar la compra de un departamento y tener consigo U$S 100.000 hasta la mañana siguiente, lo que les genera graves conflictos por temas irresueltos entre ellos.

- ¿En qué se inspiró “El incendio”?

- (Schnitman - S) Muchas de las cosas que suceden en la película le pasaron a amigos o a personas cercanas. Quería hacer una película donde la identificación surgiera con cierta facilidad, más allá de la violencia y la tensión que tiene. Hay mucho condensado en esas 24 horas, desde un punto de partida cotidiano, se diseccionan los pequeños momentos de esa pareja en el que probablemente sea el peor de su vida en común. Todo pasa en un momento muy malo, cuando están por dar un paso muy importante en la fundación de algo compartido pero que entra en crisis cuando se abre una ventana para poner todo en duda.

- Una historia que no se ofrece totalmente cerrada...

- (Barberini - B) La película le permite al espectador construir una serie de universos que no están dichos, que están en ebullición por debajo. Sólo se manifiesta lo presente y urgente, al punto que arranca en el clímax.

- (S) El final se abre a muchas interpretaciones, incluso qué pasa con los personajes. Hay un deseo de los espectadores de cerrar una historia que intencionalmente queda abierta, y le aplican un alto nivel de creatividad en clausurarla. Terminan de completar muchas cosas con su propia experiencia y sus pensamientos, se termina de armar con la mirada externa.

- En la película hay momentos de gran violencia física y psicológica.

- (S) En un momento en que se habla tanto de violencia de género, la película no la aborda porque hay violencia en ambas direcciones. No ocurre que el hombre someta a la mujer, es una relación particular de una pareja muy desbordada; dentro de las peleas por poder que transcurren en esa jornada, la violencia juega un rol más. Hay una dependencia y una fascinación del otro, que se ama y se odia a la vez, lo que hace que no se lo pueda abandonar.

- (B) Socialmente no hay un lugar donde ubicar a una víctima y a un victimario. A mí me impactaron por igual ambas violencias, pero al público más la emocional, porque es muy incierto lo que pasa y a cada uno lo toca en un lugar especial. Lo que más me costó mientras filmaba fue dormirme cada noche, poder bajar la intensidad, porque la asumí con un gran compromiso, interés y arrojo.

- ¿Cómo fue la relación con el público tucumano en la primera función que dieron de tu película?

- (S) Siempre hay una sorpresa. Acá una persona nos dio las gracias porque hayamos traído una copia subtitulada en inglés, yo no lo sabía, porque le ayudó a entender la muy mala dicción de los porteños. Al final hay un sonido agudo, que marca como el cierre, y que algunos la identificaron como una sirena; pero en general hubo una identificación total con la situación.

- ¿La sociedad argentina en su conjunto vive en extrema tensión?

- (S) El tejido social está muy estirado y tenso y no hay una noción de cuán estirado está. Lo seguimos sometiendo a una fuerza, como si no se fuese a romper nunca. En la película empiezan a surgir la violencia, el egoísmo, la mentira y otras cuestiones muy primitivas y se termina explorando esas fisuras, por donde se filtran las cosas más feas de la sociedad.

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