En Tucumán nadie está a salvo

La muerte de Emanuel Ortega desnudó un problema: ningún estadio de esta provincia tiene medidas de seguridad para evitar este tipo de accidente

15 May 2015
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UN PELIGRO. En el estadio de Sportivo, cerca de la tribuna conocida como el “serrucho”, se construyó una pared que pone en riesgo la integridad física de los jugadores. la gaceta / foto de franco vera

El destino así lo quiso. En cada una de las prácticas de equipos que se desarrollaron a lo largo y a lo ancho del país no hubo ganas de celebrar el Día del Futbolista. En su jornada, los jugadores de este deporte recibieron la peor de las noticias: el fallecimiento de Emanuel Ortega, el jujeño de 21 años que murió después de haber permanecido 11 días internado por la grave lesión que sufrió mientras practicaba el deporte que tanto amaba.

En la historia del deporte quedará grabado que el 3 de mayo, mientras jugaba por el torneo de la Primera C defendiendo la camiseta de San Martín de Burzaco, Ortega combatió por el balón con un rival de Juventud Unida. La acción, sin mala intención ni imprudencia, terminó con la cabeza de Ortega en un impacto seco y potente contra el muro de cemento que sostiene al alambrado. Las consecuencias de semejante golpe fueron una fractura de cráneo. El jujeño nunca se recuperó y murió ayer.

Cualquier espectador que asiste a las canchas tucumanas puede entender, sólo con observar, que la tarea de garantizar seguridad a los protagonistas y al mismo público no es nada fácil. “En todos los estadios habilitados de nuestra provincia existen esos paredones a menos de dos metros de la línea de cal”, alertó Jorge Díaz. “San Martín y Atlético tienen al menos carteles que pueden frenar en parte a los jugadores, pero esa no es la solución. El riesgo indudablemente está”, sentenció el Jefe de Seguridad Deportiva de la Policía.

“Me parece bien la decisión”, afirmó Cristian Luchetti, arquero de Atlético. “Pero me parecería más lógico que se tomen medidas para que no vuelva a pasar un hecho tan lamentable”, llamó a la reflexión “Laucha”. Y vale la pena el ejercicio: ¿podría haberse evitado el desafortunado accidente? ¿Es realmente el 14 de mayo o el 3 de mayo el que debe marcar el antes y el después? ¿La acción preventiva, una vez más, se producirá a partir del error consumado?

“Por supuesto que todos hablarán ahora, si esa desgracia se pudo haber evitado”, fue taxativo Darío Zamoratte. El presidente de la Liga Tucumana de Fútbol aporta un dato revelador. “En Tucumán en varios estadios, Defensa Civil obligó a levantar aún más las paredes de los costados de la cancha”, describió.

Díaz propuso hacer una actualización. “Me parece que Defensa Civil debería hacer nuevas inspecciones y fijarse qué se puede hacer”, sugirió el comisario. Díaz puso de ejemplo los estadios europeos, el entorno que todos los responsables de seguridad de los estadios sudamericanos sueñan tener: hinchas sentados, nada de cercas olímpicas, ni fosos que separen el césped de las tribunas.

Luchetti aporta más elementos a perfeccionar en los recintos. El arquero detalló desde las entrañas del estadio, el peligro que siente fin de semana tras fin de semana. “En Atlético, una parte de los bancos de suplentes y los túneles son peligrosos. Están muy pegados a la línea, eso pasa en la mayoría de las canchas. No creo que en una semana vayan a tomar las medidas para que no vuelva a suceder, ya que tendrían que modificar el 90 por ciento de las canchas del país”, estableció el guardavallas.

Modificaciones y factor económico van de la mano, pero la relación no es la mejor en los tiempos que corren. Tan condicionante es la situación que a Zamoratte, cada vez que hay actividad en una cancha tucumana, tiene una gran incertidumbre. “En el fútbol amateur todos los fines de semana pensamos que se puede abrir una ‘caja de Pandora’. Son tantos los problemas económicos que tienen los clubes y la falta de infraestructura es tan grande, que puede pasar cualquier cosa”, reconoció el directivo.

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