Comienzan a delinear las acciones judiciales por el desborde del dique Escaba

El fiscal de Estado, Jorge Posse Ponessa, se reunirá hoy con los titulares del Orsep.

13 May 2015
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DESTRUCCIÓN. El agua, que pasó sin control por el río Marapa, arrasó con un puente colgante sobre su lecho. la gaceta / foto de osvaldo ripoll (archivo)

Las acciones que llevará a cabo el Estado provincial por el desborde del dique Escaba comenzarán a definirse hoy luego de una reunión que mantendrá el fiscal de Estado, Jorge Posse Ponessa, con las autoridades nacionales del Organismo Regulador de Seguridad de Presas (Orsep). En diálogo con LA GACETA, el letrado informó que viajará a Buenos Aires con los informes realizados por la delegación Norte del Orsep y por la empresa concesionaria de la represa.

A partir de este encuentro, la Provincia estará en condiciones de diagramar las actuaciones judiciales en contra de la compañía Hidroelécrica Tucumán SA ya que, según entiende Posse Ponessa, es exclusivamente suya la responsabilidad por los daños ocasionados tras el desborde del 12 de abril. El informe de Orsep, presentado el lunes, apuntala la postura del Gobierno provincial. Gastón Amado Buitrago, director de la Regional Norte del organismo, adelantó que la firma “desestimó” los pronósticos meteorológicos, no operó las compuertas según el reglamento y no comunicó a tiempo al organismo de control para que declarase la emergencia. Esa comunicación, que debió hacerse de inmediato (a la medianoche), recién llegó a las 7 del domingo 12, le explicó Buitrago a este diario.

Según comentaron fuentes allegadas a la Fiscalía de Estado, el viaje de Posse Ponessa tiene como objetivo realizar una consulta con los expertos nacionales para comenzar a delinear las acciones judiciales en contra de la compañía. La máxima consecuencia para la firma que opera los diques Escaba y El Cadillal, así como la central Pueblo Viejo, podría ser el pedido de rescisión del contrato de concesión.

El 12 de abril de este año, una copiosa crecida del río catamarqueño Singuil provocó el desborde descontrolado del dique Escaba, ubicado al sur de Tucumán. Al momento de la crecida, la represa se encontraba a pocos centímetros de su nivel máximo operativo; el sistema eléctrico que levanta las siete compuertas falló y los operarios pudieron levantar tres de forma manual. El desborde destruyó puentes, caminos e inundó los pueblos ubicados aguas abajo, entre ellos Graneros y La Madrid.

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