El artista del “juliano”

Además de comandar al equipo, el lateral se gana la vida como carpintero

CUIDADO CON LOS DEDOS... Perea corta con la sierra circular un pedazo de melamina que necesita para termina un mueble. la gaceta / foto de diego aráoz CUIDADO CON LOS DEDOS... Perea corta con la sierra circular un pedazo de melamina que necesita para termina un mueble. la gaceta / foto de diego aráoz
09 Mayo 2015
“Acá laburo ya, che”. Walter Perea abre las puertas de su casa. Lo que sería la cochera es, en parte, su laboratorio. Allí se gana el pan de cada día. A la mitad del garaje la custodia su auto, un golcito gris en estado joya protegido por una lona que lo escuda hasta de una tormenta furiosa de granizo. Hacia la otra mitad, maderas y partes de melamina ocupan su espacio. En los huecos libres, Walter diagrama cómo les dará forma a los muebles encargados por varios colegas. Perea es carpintero y de los buenos, parece.

“Ahora le estoy preparando algunas cosas para el ‘Gaucho’ (Fernando) Robles, también les hice muebles a Luis Rodríguez, a César Montiglio, a Gladys, la ‘Bomba’ tucumana”, repasa orgulloso el lateral de Sportivo Guzmán parte de la lista de notables a los que les entregó su arte. “Esto es mío, trabajo solo, salvo cuando tenemos que ir a colocar los muebles. Allí siempre le pido una mano a compañeros de Sportivo. Generalmente, (Santiago) Condorí es el que más me ayudaba”, cuenta el capitán “juliano”, el artista de la melamina que habla tanto de su club por una simple razón.

“Si llegamos donde llegamos fue porque jugamos por la amistad, por el honor. Mucha plata no hay en el club, pero nosotros nos propusimos dar todo como amigos que somos y logramos algo que parecía difícil al principio”, reconoce el ex Atlético, feliz por estas horas. Gracias a una rifa, cuyo premio era un camiseta firmada por todo el plantel, los chicos que casi no tuvieron participación en el Federal C se llevaron un dinerito. “Seeee, a cada uno le tocó casi 500 pesos. Sabés de felices que van a estar”, asegura el padre de Gerónimo (9 años) y marido de Karina. “Gero” sigue los pasos de papá atrás en la zaga. “Es central, grandote y metedor. Pega, sí, pero también le gusta jugar al fútbol y salir con la pelota dominada”, cuando habla de su heredero, a Perea se le iluminan los ojos. Su hijo es quien lo acompaña a todos los entrenamientos, reconoce a los 32 años este defensor que piensa jugar un par de temporadas más.

“Le miento a los changos que voy a llegar hasta los 40, ja, pero siendo honesto quizás dos años más”, lo dice con el sabor de quien las hizo todas, salvo cumplir el sueño de todo futbolista. “Jugar en Primera”, lo lamenta, como puede también sientir no haber aprovechado su tiempo en el “decano”. “Descendimos en 2002, después llegó Jorge Salas y me dio la cinta de capitán. Tenía 19 años, creo que a muy pocos jugadores de Atlético le dieron la cinta a esa edad. Y quizás no supe aprovechar mi momento”, se sincera, mientras se gana una sonrisa cuando se le consulta si con esa misma edad hoy en día sería parecido al brasileño de Barcelona Dani Alves. “Ja, ya quisiera Perea”.

Su relación con Tevez

Mucho antes de jugar en Atlético, Perea probó suerte en Buenos Aires. Fichó para All Boys, donde jugaba en inferiores. Allí, dice, tuvo la suerte de compartir experiencias de la vida junto a Carlos Tevez, el “Apache” que puso en jaque la estantería de Real Madrid en el primer round de una de las semis de la Liga de Campeones.

“‘Carlitos’ entrenaba con mi primo, pero generalmente nos volvíamos juntos y jugábamos picaditos. Hasta compartíamos el fiambre cuando hacíamos sandwiches en la calle”, recuerda con tanta nostalgia aquel pasado Walter como también lo doloroso que fue volverse. “Me asaltaron dos veces, me robaron dos bicicletas. La pasé muy mal. Entonces, mi papá fue a buscarme y pegué la vuelta”.

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