Preocupan los robos frecuentes en las escuelas

26 Abr 2015 Por LA GACETA
Desde hace tiempo se convirtieron en un bocado apetecible de los delincuentes. Los robos en los establecimientos escolares son cada vez más frecuentes, los ladrones no sólo van en busca de mobiliario, sino también de animales, utensilios y de mercadería, especialmente en las escuelas rurales. El miércoles pasado, a las 8.30, dos sujetos ingresaron a la Escuela Técnica N° 1, de Famaillá, mientras el profesor estaba dictando clase. Los delincuentes lo amenazaron con una pistola, les robaron a él y a sus alumnos los teléfonos móviles, las billeteras y las llaves de las motocicletas de algunos de los estudiantes.

Dirigentes gremiales señalaron que estos hechos se producen con frecuencia y que son denunciados en el Ministerio de Educación. El titular de la Asociación del Magisterio de Enseñanza Técnica dijo que esta problemática tiene larga data y considera que todos los establecimientos deberían tener un sereno y vigilancia permanente. “Los robos más frecuentes suceden en escuelas apartadas de las ciudades o en las que son nuevas. Un ejemplo de este hecho es la escuela de Lomas de Tafí, donde hace un tiempo había robos casi todos los días”, señaló. El responsable de la Agremiación Tucumana de Educadores Provinciales afirmó que “los robos ocurren casi todo el tiempo y siempre los ponemos en conocimiento de las autoridades”.

La ministra de Educación dijo que trabajan con la Policía para mejorar la seguridad; admitió que hay situaciones que los sobrepasan como el robo en Famaillá. “El sistema de alarmas ya fue instalado en algunas escuelas de la capital y tenemos intención de ampliarlo. Ese proyecto nos lo propusieron desde la Policía para que el 911 se ocupe de la prevención”, dijo la funcionaria.

El secretario provincial de Seguridad dijo que tienen corredores de seguridad que “consisten en que haya una fuerte presencia policial en las calles en donde están los establecimientos” y acotó que la sociedad padece de una profunda falta de pertenencia de los edificios públicos. “El combate de la inseguridad también requiere un trabajo con la sociedad”, aseveró.

La modalidad de robar en las escuelas viene manifestando desde hace tiempo, como bien señalan los directivos sindicales. Las comunidades educativas afectadas vienen reclamando medidas de seguridad efectivas, que hasta ahora, a juzgar por la realidad, no han dado los resultados esperados. Hace unos días habíamos señalado que el problema de la delincuencia y de la inseguridad excede el ámbito policial y debería ser abordado en forma integral. Sugerimos a tal efecto que se podrían en patrullas vecinales rotativas, coordinadas con las fuerzas de seguridad o convocar para esta tarea a una parte de los miles de comprovincianos que cobran un plan social para que oficiaran de serenos; en ese caso, deberían ser capacitados por la Policía.

Tal es la osadía de los delincuentes que han llegado a asaltar escuelas contiguas a comisarías, como la escuela nocturna “Bernabé Aráoz” que se halla al lado de la seccional 11ª; hay otras como la de ALPI que fue saqueada seis veces en 2014.

Los hechos revelan que para combatir un problema hay que pensar en otras salidas, si las que habitualmente se aplican no brindan una solución. Si la lucha contra el delito depende de lo que se les pueda ocurrir a uno o más funcionarios, no se llegará muy lejos. Será mucho más efectiva si se apoyara en una política de Estado que fuera integral. El delito no es sólo un problema policial, sino social, económico, educativo, cultural, por lo tanto, no se va a resolver con mayor patrullaje o más efectivos en las calles. Repitiendo fórmulas, difícilmente se logre alguna transformación.
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