Secuestran más de 30 armas por un robo en Los Ralos

No se descarta que los autores del asalto sean policías, como los describieron las víctimas. Los delincuentes habían entrado a una casa con una falsa orden de allanamiento

23 Abr 2015
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SORPRENDENTE. Entre las más de 30 armas que se secuestraron había pistolas de grueso calibre y municiones de FAL. la gaceta / foto de Analia Jaramillo

La causa se maneja con hermetismo, pero el hallazgo de un arsenal era algo difícil de ocultar. Más de 30 armas de grueso calibre, acompañadas por una enorme cantidad de proyectiles, fueron secuestradas en una vivienda. Estarían relacionadas con el robo que sufrió la semana pasada una familia de la comuna de Los Ralos, a quienes despojaron de $ 60.000 en efectivo.

La investigación del robo cayó en manos de la fiscala de Instrucción de la VIII° Nominación, Adriana Giannoni, quien trabajó en conjunto con la Brigada de Investigaciones de la Unidad Regional Este y solicitó una serie de medidas. Los resultados de esos operativos sorprendieron tanto al personal policial como a los empleados de la fiscalía.

Una extensa hilera de armas y municiones se desplegaron ayer sobre dos escritorios del despacho de Giannoni. “En un allanamiento practicado en el marco de una causa por robo agravado se logró el secuestro de importante magnitud de armamento, desde fusiles Mauser hasta municiones de F.A.L. (Fusil Automático Ligero)”, anunció el ayudante fiscal Carlos Bustos Morón.

El funcionario judicial señaló que todas las armas se encontraban en una misma vivienda, pero se negó a precisar dónde se realizó allanamiento. Sin embargo, fuentes policiales informaron que las medidas se llevaron a cabo en una casa de la capital.

“La causa está en investigación. En este momento se están llevando adelante medidas por parte de la Brigada de la Regional Este. No se puede dar más información ya que iría en detrimento de la investigación”, explicó Bustos Morón ante la prensa, tras informar que todavía no hay ningún aprehendido.

Consultado sobre la posibilidad de que los autores del hecho sean efectivamente policías, el ayudante de Giannoni respondió: “había una versión de la víctima de que algunos sujetos, porque eran varios, estaban vestidos con uniformes de policías. De ahí a que sean policías o no, es otra cosa. Nada se descarta”, afirmó.

Respecto a las características de las armas secuestradas, precisó que coinciden con las que utiliza la fuerza. “Son armas que encuadrarían dentro de las que usa la Policía, pero no lo puedo confirmar, se está investigando. Son más de 30 armas de grueso calibre, entre fusiles y armas cortas”, agregó Bustos Morón.

Engaño

En la casa donde ocurrió el robo investigado viven cinco personas: Juan Manuel Avellaneda, su esposa María Verón y sus tres hijos menores de edad. Pero ninguno de ellos se encontraba allí el martes 14 de abril a la mañana. Alrededor de las 9.30, llegaron cuatro hombres a su domicilio: tres estaban vestidos de policías y el cuarto, de civil.

Los supuestos policías fueron recibidos por la madre de Avellaneda, Santos Brandán. Los hombres le exhibieron una supuesta orden de allanamiento, que la mujer no pudo corroborar porque es analfabeta. Entonces los uniformados le dieron lectura a la supuesta orden judicial y le dijeron a la mujer que buscaban a su nieto por estar involucrado en un robo cometido en Banda del Río Salí.

Acto seguido -según el relato de Brandán-, los supuestos policías le arrebataron la llave de la casa de sus manos y entraron sin autorización. Adentro revolvieron todo hasta que encontraron una caja de madera donde la familia había guardado dinero. La levantaron y se retiraron del lugar a bordo de cuatro motocicletas.

Verón explicó luego que en esa caja de madera tenía guardada una plata que había cobrado días atrás en concepto de remuneración por un accidente de tránsito que sufrió en el año 2012, cuando un colectivo le quebró las dos piernas. El jefe de la Unidad Regional Este, comisario Luis Pereyra, precisó a este diario que se trataba de la suma de $ 60.000. “Los delincuentes no usaron armas de fuego ni la agredieron (a la víctima). El delito fue cometido mediante engaños”, había explicado también Pereyra.

El robo que sufrió la familia Avellaneda motivó una serie de manifestaciones en Los Ralos. Esa misma noche, un grupo de vecinos se movilizó hacia la comisaría del pueblo para exigirle seguridad a la Policía. A la mañana siguiente, mantuvieron cortado el acceso principal a la comuna durante varias horas en señal de protesta. Los vecinos aseguraron que los robos son moneda corriente en Los Ralos y que se hace imposible vivir tranquilos.

El comisario Pereyra respondió ese reclamo. “El tema de la seguridad no es únicamente de la Policía, es un tema de la sociedad, de los dirigentes políticos, de las otras instituciones que están en Los Ralos, del delegado comunal y de la Justicia. Es un conjunto de cosas que, si entre todos no colaboramos, no se va a poder hacer nada”, expresó.

No está confirmado que los autores del hecho hayan sido, efectivamente, miembros de la fuerza. Pero los investigadores tampoco se atreven a descartar esa posibilidad. Por el momento se trabaja tras las pistas de una banda delictiva que también habría cometido otros asaltos.

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