Hay presos olvidados por sus familiares

En la unidad de máxima seguridad hay 94 internos que apenas tienen espacio para caminar

28 Mar 2015
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PEQUEÑAS CELDAS. En máxima seguridad hay poco espacio para moverse.

La última inversión en infraestructura en el complejo penitenciario Villa Urquiza fue la unidad IX, de máxima seguridad. Basta acercarse al edificio que está en la zona del predio que da hacia calles Delfín Gallo y Catamarca, para notar que el edificio no se parece en nada al resto de las unidades del penal.

Una cámara arriba del portón de ingreso adelanta que las medidas de seguridad en esa unidad son más estrictas. Una vez que un guardiacárcel abre la gruesa puerta de chapa, se ingresa por un pasillo al aire libre hasta el hall que conecta con los tres sectores del edificio.

En el primero de ellos están los detenidos por delitos de lesa humanidad. En el segundo y el tercero están generalmente los internos que han sido sancionados por mala conducta. Un concurrente asiduo a este sector es Lucas González, condenado en 2009 a 15 años de prisión por el asesinato de su ex novia, Fernanda Chaila. El “gardelito” denunció muchas veces que es sancionado injustamente y maltratado por los guardiacárceles. Los informes del sistema penitenciario indican que su conducta dista de ser la mejor.

Entre los tres sectores, la unidad de máxima seguridad tiene 94 celdas que son individuales. Se trata de pequeños cuartos que tienen una cama empotrada a la pared y un escritorio de las mismas características. También tienen un inodoro y una pileta.

El director de Institutos Penales, Guillermo Snaider, comentó que los presos alojados en ese sector por su mala conducta, están un período de 15 días a un mes, como máximo. Claro que hay excepciones. Uno de ellos es Ángel “El Mono” Ale, detenido por la Justicia Federal por una causa de lavado de activos. El alojamiento de Ale en máxima seguridad es por seguridad del propio interno, para que no se cruce en los pasillos con el “gardelito” González o con alguno de los hermanos Acevedo.

Contención familiar

Las otras unidades del penal son las de adultos mayores (los presos de más de 50 años), menores adultos (de 18 a 21 años) y el pabellón de las fuerzas de seguridad que están detenidos por delitos comunes.

Snaider explicó que en el proceso de resocialización de los reos, es fundamental el rol de la familia y de los amigos. “Muchas veces ocurre que una persona es privada de su libertad y sus allegados vienen una o dos veces, y después no aparecen más. Hasta los amigos, que también juegan un rol muy importante en la resocialización, se olvidan”, expresó Snaider.

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