Vivir bajo una lluvia de basura en el Camino de Sirga

Limpiaron el canal, pero no retiraron los residuos. Los vecinos siguen ensuciando

21 Nov 2014
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DISPUTA. En Yerba Buena dicen que la DPA debe llevarse la basura. la gaceta / foto de franco vera

Bien podría parecer un relleno sanitario, esos a donde van a parar los desperdicios de toda una ciudad. Pero no lo es. No lo es, aunque aquí hay escombros, pañales, pasto embolsado, botellas, zapatillas, colchones y hasta un auto herrumbrado. En este lugar, en realidad, corre un canal, situado al costado del Camino de Sirga, en el límite del municipio de Yerba Buena.

Dicen los residentes que este cauce ha parecido siempre un cementerio de basura. Y ahora, el Gobierno yerbabuenense se ha encargado de desmalezarlo y de limpiarlo ¿Acaso no debería ser motivo de festejo? El problema es que todo lo que se extrajo del interior fue depositado afuera, a un costado. Y allí permanece desde hace semanas. Así, junto al sendero de tierra, ubicado hacia el norte, se ha formado una montaña de residuos de hasta dos metros de altura, en algunos sectores, y de varios kilómetros de longitud.

Cuenta Daniel Delgado -presidente del centro vecinal del barrio Los Alisos, uno de los vecindarios situados a lo largo del Camino de Sirga- que en los 14 años que lleva allí, la basura ha sido una enemiga insistente. De hecho, cree que nunca antes el interior del canal había estado tan limpio. “Al menos desmalezaron”, opina, y enseguida se esperanza con que alguien se encargue de trasladar los deshechos que les dejaron de obsequio en el exterior.

Claudia Medina -otra residente- reniega porque los habitantes del barrio La Esperanza, un caserío humilde, arrojan basura a diario. “La Municipalidad manda operarios a limpiar. Pero ellos tiran hasta animales muertos”.

Noemí Segura -del barrio 200 Viviendas- también se queja de sus vecinos. Recuerda que hace un par de años, los gobernantes colocaron un cesto de basura frente a cada casa. “Pero no los usan. Sacan sus bolsas y las dejan en la calle o las tiran al canal”. Susana Morán añade que los floristas de un cementerio cercano aportan su granito de mugre. “Asómese al puente y mire hacia abajo. Hay ramos secos, hasta con el envoltorio”. José Cocha jura que algunos habitantes les pagaban a sus jardineros para que cortaran los yuyos del canal, en los sectores cercanos a sus hogares. Pero desde que se levantó la montaña de basura, dejaron de hacerlo. A Carlos Zelaya también lo inquieta el aspecto.

¿Quién se lleva esto?
Desde el gabinete del intendente Daniel Toledo indicaron que la limpieza del canal se efectuó en el marco de un plan de acondicionamiento previo a las lluvias del verano. Revelaron, también, que el 80 % de la basura retirada corresponde a residuos domiciliarios; es decir, fue expulsada allí por los ciudadanos.

Cuando se les preguntó porqué nadie se encargó de trasladarla, explicaron que esa tarea le corresponde a la Dirección Provincial del Agua (DPA) y que -creen- se efectuará en los próximos días.

Promesa
En junio pasado, la Municipalidad realizó una audiencia pública de la obra denominada “Pavimento en la calzada norte del Camino de Sirga”. El emprendimiento -de acuerdo a lo anunciado- se efectuará con un crédito de alrededor de $ 40 millones que otorgará el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), y consistirá en la pavimentación de la mano norte, desde las avenidas Alfredo Guzmán hasta Solano Vera. Se establecerá una única dirección de circulación, hacia el cerro. El viejo camino, perteneciente a la comuna de El Manantial, servirá para quienes transitan en dirección al centro de la capital provincial.

Desde entonces, los habitantes esperan que la promesa se haga realidad. Porque además de los reclamos sobre el mal estado del canal, también hay malhumor por la elevada velocidad a la que circulan los automovilistas y por la inseguridad. “En todas las paradas de colectivos hay robos”, concluyen los entrevistados.

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