Boca remontó la ilusión

Sin jugar bien, el "Xeneize" sumó tres puntos.

ANTICIPO OFENSIVO. Gigliotti alcanzó a cabecear; Acevedo fue expulsado después. ANTICIPO OFENSIVO. Gigliotti alcanzó a cabecear; Acevedo fue expulsado después.
Paradojas del fútbol. Obligado a dar vuelta el marcador adverso del primer tiempo contra Central, Rodolfo Arruabarrena se jugó por una formación ultraofensiva; un media punta, Luciano Acosta (entró por Carrizo), y cuatro delanteros; Gigliotti, Chávez, Calleri y Martínez (los dos últimos sustitutos de Castellani y Erbes). Con cinco hombres de ataque en la cancha, Boca terminó dando vuelta el resultado con dos de sus defensores, Echeverría y Marín. Y el 2 a 1 le permitió sostener sus aspiraciones de recortar diferencias con su perpetuo adversario, este River puntero e invicto, con el que había protagonizado siete días atrás un superclásico repleto de polémicas.

Al revés del desquite por la Copa Sudamericana, cuando salió a La Bombonera con un esquema más cauteloso, el “canalla” mostró una propuesta más abierta y le creó dificultades al fondo boquense. El trámite se planteó de ida y vuelta, con llegadas a las dos áreas. Erbes tapó un tiro franco de Valencia; Meli y Gigliotti se lo perdieron ante Caranta.

Y cuando el “xeneize” empezaba a apretar, Valencia inició y terminó una buena jugada del visitante y, aprovechando un error de cobertura de los centrales del local, con un cabezazo puso el 1-0. En el arranque del segundo tiempo, Acosta le pegó pifiado de zurda y malogró el empate.

En la contra, lo tuvo Niell. Después, Central robusteció la contención para defender la ventaja parcial. Pero su resistencia empezó a resquebrajarse con la expulsión de Acevedo (también lo echaron en la Sudamericana). Boca controlaba la pelota, el territorio y jugaba cada vez más cerca de Caranta.

Con su formación del comienzo había creado poco juego. Ni Castellani ni Carrizo le dieron fluidez desde el medio hacia arriba. Con cinco en el ataque, tampoco encontró tanta luminosidad pero fue metiendo a Central en su área. Martínez obligaba con sus desbordes por la derecha, Insúa y Chávez preocupaban por el otro costado. Hasta que Echeverría metió el remate a media altura para el empate a poco más de media hora para el final. Y tres minutos más tarde, Marín apareció en la posición del “9” para empujar un centro de Calleri y desatar la alegría en azul y oro. Aunque le faltó brillo, la victoria prolonga la ilusión de Boca. La punta aún está lejos. Lo mismo sigue aferrándose a la esperanza, por más que River aparezca muy sólido en la cima.

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