Detuvieron al sospechoso de un abuso cuya causa estuvo parada cuatro años en la fiscalía de Albaca

El acusado es un ex policía, y la Cámara Penal ya había anulado la elevación a juicio en dos oportunidades por errores en la imputación Desde el último requerimiento, el entonces fiscal sólo había citado al imputado una vez, quien no se había presentado. Una pericia de ADN clave no había sido ordenada

CARLOS ALBACA. Está jubilado como fiscal desde el 1 de agosto. la gaceta / foto de héctor peralta (archivo) CARLOS ALBACA. Está jubilado como fiscal desde el 1 de agosto. la gaceta / foto de héctor peralta (archivo)
07 Octubre 2014
Desde la última vez que le habían declarado la nulidad de la elevación a juicio oral de una causa por abuso sexual, el entonces fiscal Carlos Albaca prácticamente había dejado que el expediente durmiera en uno de los armarios de su despacho.

Cuatro años después, cuando ya se había jubilado, la fiscala que se hizo cargo de la Fiscalía descubrió el expediente y pidió la detención del acusado. Se trataba de un ex policía, que durante 11 años había logrado evitar que la causa avanzara.

Desde el viernes, Ángel Manuel Valerio está detenido, acusado de haber violado en 2003 a una adolescente que había acudido a la comisaría a pedir ayuda, porque no quería regresar a su casa.

El supuesto abuso sexual habría ocurrido el 26 de abril de 2003. Una adolescente había llegado a una dependencia policial ubicada en barrio El Bosque, para pedir asistencia porque se había peleado con sus padres y se había ido de su vivienda.

Allí habría sido atendida por Valerio, quien la había subido a un auto con la excusa de llevarla para que la revisaran los médicos de la Policía. Pero el oficial se dirigió a otro lugar, donde la violó, de acuerdo a la denuncia que realizó la víctima.

La adolescente, había relatado en 2003, fue llevada nuevamente a la comisaría, de donde logró escapar en un descuido del policía. La denuncia la realizó en la Dirección General de Investigaciones, 20 días más tarde. La menor había guardado su ropa interior, en la que los especialistas detectaron que había semen.

Idas y vueltas judiciales

La causa había caído originalmente en la Fiscalía de Instrucción de la IV° Nominación, a cargo por entonces de Héctor Abraham Musi. Valerio fue detenido, pero al día siguiente recuperó su libertad.

La causa pasó luego a la fiscalía de Albaca (II° Nominación) por compensación, que es un sistema por el que los fiscales intercambian causas cuando les envían investigaciones complejas.

Fuentes judiciales contaron que Albaca pidió la elevación de la causa a juicio en 2007. En febrero de 2008, la sala II de la Cámara Penal (integrada en aquel momento por César Vera, Emilio Herrera Molina y Alberto Piedrabuena), declaró la nulidad del requerimiento por fallas en la acusación.

Segunda nulidad

En octubre de 2008, Albaca volvió a pedir la elevación a juicio oral, supuestamente luego de corregir los errores que le habían marcado. El 22 de marzo de 2010 la Cámara de Apelaciones en lo Penal de Instrucción dio lugar al planteo del abogado de Valerio, y declaró la nulidad del requerimiento por el delito de abuso sexual doblemente agravado (porque usó un arma de fuego y porque era un policía).

Desde entonces la causa estaba en un armario de la Fiscalía II°. La única actividad que tuvo fue una citación que Albaca realizó al ex policía (fue pasado a retiro por su situación procesal, afirmaron fuentes policiales). Pero el acusado no se había presentado.

El 1 de agosto de este año, Albaca dejó de ser fiscal al jubilarse. Tenía pedidos de juicio político por su actuación en la investigación del crimen de Paulina Lebbos, y la sala II de la Cámara Penal le había declarado la nulidad del requerimiento de elevación a juicio por el homicidio del profesor de tenis Pablo Aiziczon.

La fiscala de Instrucción de la VIII° Nominación, Adriana Giannoni, fue designada por el Ministerio Fiscal para encargarse de los casos que tenía Albaca a su cargo. Entre las que parecían olvidadas se encontraba la acusación contra Valerio. La fiscala rescató la ropa de la víctima, que estaba secuestrada, y pidió que se realice un examen de ADN al semen hallado en las prendas íntimas. La pericia, durante 11 años, no había sido realizada.

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