Dictarán sentencia en el juicio contra el acusado de haberle disparado a Tomás

Los jueces decidirán si Camisay es responsable de que el joven haya quedado parapléjico

12 Septiembre 2014
El destino de Rubén Marcelo Camisay se definirá hoy, cuando el tribunal de la Sala I de la Cámara Penal dé a conocer su sentencia. El hombre está imputado por el delito de lesiones gravísimas agravadas por el uso de arma de fuego, por ser el presunto autor del disparo que hirió a Tomás Caride y le provocó una incapacidad física permanente y definitiva del 90%. El joven (en el momento del hecho tenía 16 años) quedó parapléjico y tuvo que pasar varios meses en una clínica de Capital Federal para volver a su casa. Ahora se moviliza en una silla de ruedas.

Los camaristas Pedro Roldán Vázquez, Alfonso Zóttoli y María Elisa Molina deberán determinar si -efectivamente- Camisay baleó a Tomás y si lo hizo con la intención de herirlo. Para el delito que se le imputa, el Código Penal argentino establece una pena de tres a 10 años de prisión. El monto de la condena, si lo declaran culpable, dependerá de la consideración que los magistrados realicen a otros aspectos como las circunstancias en que se produjo el hecho, los antecedentes del imputado (en este caso no tiene) y su nivel educativo.

El hecho que se juzga ocurrió la madrugada del 21 de enero de 2012, mientras se realizaba una fiesta en la casa del acusado, ubicada en la esquina de Santa Fe y Esquiú. Pasadas las 4, un grupo de desconocidos quiso ingresar por la fuerza. Ante la negativa del dueño de casa, comenzaron a arrojar piedras y botellas contra la vivienda. Según sostuvo la fiscala de Instrucción Adriana Giannoni en su requisitoria de elevación a juicio, Camisay salió armado y realizó varios tiros para dispersar a los revoltosos. Uno de esos disparos habría alcanzado a Tomás, que en ese momento intentaba retirarse en su moto y cayó inconsciente en medio de la calle.

A favor

Los argumentos que tiene el abogado Javier Lobo Aragón para defender a Camisay son varios.

El arma: la bala no pudo ser extraída del cuerpo de Tomás, por lo que no se determinó su calibre. No obstante, los peritos aseguraron que se trató de un arma corta, como una pistola o un revólver. Cuando declaró el imputado, explicó que si bien compró dos armas, al momento del hecho sólo tenía una escopeta. Y agregó que el revólver fue una de las cosas que le robaron en 2005, cuando entraron ladrones a su casa.

La Policía: cuando se desataron los incidentes, fue Camisay quien llamó a la Policía y en varias oportunidades. Incluso fue él quien salió a atender a los uniformados cuando llegaron a la vivienda.

El dermotest: el análisis del dermotest, que se realiza en las manos de la persona para determinar si accionó un arma de fuego, arrojó resultado negativo en el imputado. Camisay aseveró que no realizó disparos esa noche.

“Peluca”: un vecino de Camisay declaró durante el juicio que observó la escena desde su casa y que vio a un joven conocido como “Peluca” mover las manos hacia atrás, como si escondiera un arma. Eso supondría que había otra persona armada en el lugar del hecho, además del imputado.

En contra

La fiscalía de Cámara y la querella, representadas por Carlos Sale y Walter Ojeda, respectivamente, también cuentan con elementos para culpar a Camisay.

Los testigos: tres personas aseguraron, durante el juicio, que vieron al imputado disparar un arma de fuego. Según mencionaron, fueron tres o cuatro disparos.

El revólver: Camisay declaró que el revólver de su propiedad le fue sustraído durante un robo en su casa en 2005. Pero ese faltante no aparece en el detalle de elementos denunciados como robados.

La demora: la bioquímica de la Policía Científica Celina Adorno declaró que Camisay se sometió al dermotest recién 36 horas después del hecho. Si bien el resultado fue negativo, la profesional aclaró: “es muy poco probable encontrar restos de pólvora una vez transcurrido ese tiempo”.

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