Con jerarquía y sencillez

En los dos Mundiales anteriores, Senegal había pasado sin pena ni gloria, perdiendo todos sus partidos. Pero en su tercera participación, con dos victorias de fuste sobre rivales en apariencia superiores y mucha más historia basquetbolera que la suya (Puerto Rico y Croacia) que sellaron su pasaporte a octavos, empezó a ser mirada de otra manera. Quizás por eso, el duelo con Argentina parecía ser mucho más díficil de lo que fue. Con absoluta sencillez (81-46), el equpo de Julio Lamas arrolló al "cuco" africano, bronce en el último Premundial africano. Con un NBA, Gorgui Dieng, nueve jugadores desparramados en universidades estadounidenses y diferentes ligas del planeta, y solo dos actuando en su propio país (Ndoye y Diop, ambos del UGB Saint Luis), intentaba desafiar a la Argentina, que había pasado apuros contra la heterodoxia filipina.

No pudo, a partir de la desemejanza en calidades individuales, en concepto de juego y en una inalterable filosofía de equipo que excede a cualquier nombre. Claro está, nos seguiremos rindiendo cada vez ante cada imponente producción de Luis Scola, eje de este conjunto que no se doblega ante nada, pero mucho más por ese sentido colectivo que forma parte de su identidad. Fue arrollador lo de la "albiceleste", que construyó su triunfo a partir de esos atributos que la distinguen, de la defensa tremenda del "Chapu" Nocioni (por momentos de Gutiérrez) sobre Dieng, de la sabia conducción de Prigioni y de Laprovíttola, de esta versión renovada y comprobadamente eficaz de Walter Herrmann.- Si hasta Lamas se dio el lujo de hacer debutar a Bortolín y a Gallizzi, la nueva sangre de una Selección que siempre está dispuesta a seguir entregando el alma en cada partido.

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