Europa tiene demasiadas preguntas sin respuestas

30 Ago 2014

Dieter Ebeling y Wolfgang Jung - Columnistas de DPA

¿Será un momento crucial de la historia que prácticamente nadie de Occidente pudo prever? La intervención de soldados rusos en Ucrania, ¿es el comienzo de una nueva etapa de confrontación entre Occidente y Rusia? ¿O no es nada más que un malentendido? ¿Habrá que dejar atrás las palabras amables y ejercer mayor presión sobre el jefe del Kremlin Vladimir Putin?

Esas son las preguntas que debatieron las capitales europeas. Y quedó claro que tanto la Unión Europea (UE) como la OTAN seguirán apostando en los próximos días por reforzar la presión política. Sólo pocas horas antes de una reunión de ministros de Exteriores de la UE, un día antes de la cumbre especial de la UE y cinco días antes de la cumbre de la OTAN, Putin habló públicamente de la crisis en Ucrania. En Occidente, sonaba como un mensaje de otro mundo. Tuvo palabras elogiosas para los separatistas y criticó al gobierno pro-occidental de Kiev. Nada dijo en cambio sobre las graves acusaciones de la presencia militar rusa en el país vecino. En vez de eso, dirigió su llamamiento al “ejército popular de la Nueva Rusia”, tal como se llaman los rebeldes a sí mismos. En Kiev no demoraron en ver una provocación. Ni en la UE ni en la OTAN podrían llegar a creer que Rusia no tiene nada que ver con los combates de los separatistas en Ucrania, ni que los soldados rusos se “perdieron” en la zona de conflicto o que están allí “de vacaciones”, tal como como dijo un líder separatista.

El experto en asuntos militares Pavel Felgenhauer opina que “Rusia quiere evitar una derrota de la ‘Nueva Rusia’ y que por eso aumentó su presencia en Ucrania”. Pero Moscú no busca una escalada total, apunta. “El Ejército popular habla de unos 4.000 rusos en sus filas. Eso es mucho, pero no los 30.000 que podrían ser”, dijo Felgenhauer. Más de un diplomático occidental admite que Putin resulta un misterio. Desde la diplomacia se ve que no se hace a la idea de una Ucrania democrática, prooccidental y próspera, pero no saben cuál es su objetivo final. ¿Quiere regresar a los tiempos de la Guerra Fría? ¿Está probando a Europa y EEUU, como en un gran juego de póker? “Antes Rusia sólo quería lograr negociaciones de paz”, comentó el analista Alexei Arbatov. “Pero ahora parece que los separatistas, luego de lograr lo de Crimea, quisieran separar el Este ucraniano de Ucrania con ayuda de Moscú”. Esa también es la visión de los hechos que impera en la OTAN, y eso es lo que quieren evitar.

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