Caudillo de verdad

De Muner manda en la cancha o fuera de ella: “soy un obsesivo”, dijo

28 Ago 2014
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LÍDER NATURAL. De Muner es voz de mando.

Vivió de una manera especial el primer partido. No paró un segundo Pablo De Muner. A pesar de arrancar el duelo en el banco de suplentes, estuvo en todas. Parado junto a su DT, Osvaldo Bernasconi, “Tomate” gritó, aconsejó y acomodó a San Martín.

Luego, ya en cancha, se encargó de brindar tranquilidad desde el fondo. “Soy medio obsesivo y pesado, ja ja. Además siempre me gustó tratar de ayudar desde el lugar que me toque”, dice De Muner, explicando el rol que cumplió en el debut “santo” ante San Jorge.

Sus años en el fútbol también colaboran para ver a un De Muner que no descuida ningún detalle. “La experiencia también cuenta; pero soy un convencido de que todos deben sumar en un grupo. Siempre y cuando sea con respeto y sin molestar a nadie; uno debe dar consejos y tratar de que las cosas mejoren día a día”, explica el defensor, que jugó pocos minutos el pasado lunes, pero se fue feliz del Monumental. “Logramos un triunfo importante, y lo hicimos demostrando buen fútbol y personalidad. Además, el tiempo que estuve en cancha me sentí muy bien. Igualmente, sabemos que aún no ganamos nada y debemos seguir mejorando”, agrega Pablo.

Altos Hornos Zapla aparece como la próxima parada de un viaje donde sólo cabe un destino. Por eso el central pide seguir por el mismo camino, sin desviar la mirada. “Hay que seguir trabajando con la misma humildad que hasta ahora. Por ahí puede sonar medio repetitivo, pero sólo ganamos un partido. El domingo tenemos que salir a matar para conseguir los tres puntos. Tenemos que aprovechar la hinchada que tenemos y la presión que mete desde afuera. En nuestra cancha tenemos ganar siempre”, dice el hombre que tendrá la chance de ser titular ante la baja por expulsión de Alejandro Rébola. “No me gusta adelantarme a los hechos, pero siempre es lindo jugar. Soy muy respetuoso con las decisiones de un entrenador y si el lunes no estuve entre los titulares es porque Osvaldo vio mejor a otros compañeros. Y está bien, porque no debemos regalar nada. Obvio que quiero jugar, por eso voy a seguir matándome en cada práctica para ganarme un lugar”, señaló.

San Martín arrancó ganando un torneo después de seis años; mostró personalidad para sobreponerse a las adversidades y destellos de buen fútbol. Pero De Muner pide mesura. No quiere que le cuelguen el mote de candidato ni que nadie se suba al carro del éxito. “Hay buen material y mucha hambre de gloria, pero debemos seguir luchando. Este es un torneo corto donde no tenés mucho margen de error. Por eso hay que jugar cada partido como si fuera una final. El domingo hay que dar otro paso hacia el objetivo”, remata. Es un caudillo con todas las letras.

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