"Chau, abu", le dijo Guido a Estela de Carlotto en la despedida

El primer encuentro de la titular de Abuelas de Plaza de Mayo con su nieto fue emotivo e íntimo.

FELICIDAD. Estela de Carlotto se encontró ayer con su nieto Guido. DYN FELICIDAD. Estela de Carlotto se encontró ayer con su nieto Guido. DYN
07 Agosto 2014
BUENOS AIRES.- Estela Barnes de Carlotto tiene otros 13 nietos, pero el número 14 es especial, porque lo estuvo buscando durante 36 años. Ayer, la titular de Abuelas de Plaza de Mayo se reencontró con ese nieto, a quien la madre llamó Guido, pese a que sólo lo tuvo en sus brazos durante cinco horas, mientras estaba secuestrada.

El martes, el joven se convirtió en el 114° nieto recuperado de las Abuelas de Plaza de Mayo.

La despedida fue emotiva, como había sido la reunión."Chau, abu", le dijo Guido -que fue criado con el nombre de Ignacio Hurban- a Estela, publicó el diario "Página/12".

"Y mi vieja casi se desmaya", contó a ese diario Claudia, la segunda hija de la titular de Abuelas.

Carlotto, cuya hija Laura dio a luz a Guido hace 37 años en cautiverio, en el centro clandestino de detención de La Cacha, no estuvo sola junto a su nieto. En el encuentro también participaron algunos familiares y amigos íntimos, según publica hoy "Página/12".

Estela de Carlotto fue acompañada por sus hijos Claudia, titular de la Comisión Nacional por el derecho a la Identidad (Conadi); Remo, presidente de la Comisión de Derechos Humanos de la Cámara de Diputados, y Kibo, secretario de Derechos Humanos de la provincia de Buenos Aires.

Guido, un reconocido músico de Olavarría, participó de la reunión con su mujer y algunos amigos cercanos.

Durante seis horas y media, charlaron y se emocionaron una y otra vez. Guido contó sobre su profesión de músico -como su verdadero padre, Oscar Montoya, cuyos restos fueron identificados en 2009-, su infancia en el paraje rural de Olavarría llamado Colonia San Miguel. Contó, además, que está construyendo su casa y bromeó sobre que ahora tiene una abuela que lo podía defender.

"Pacho", así le dicen, fue criado por Juana y Clemente Hurban en el campo de Francisco Aguilar, ya fallecido, en Colonia San Miguel. Los Hurban lo llamaron Ignacio, y así lo inscribieron, en junio de 1978, en el Registro de las Personas. Ahora será la Justicia quien deberá decidir sobre la responsabilidad de los Hurban cuando les fue entregado Guido, con pocos días de vida.

Claudia relató que ante la trascendencia mediática que tuvo el caso -su nombre fue filtrado desde el Tribunal Federal N° 1, de la jueza María Servini de Cubría-, Guido "tuvo que salir de Olavarría escondido". "Por suerte lo tomó con humor, no se deja avasallar", afirmó su ahora flamante tía, qué también relató: "Hablamos de todo. El busca mucho el consenso, es sano, tiene sensibilidad social. Fue muy cálido, pero también estuvo muy bien plantado, sabe lo que quiere".

Claudia describió que Guido "es un calco a su padre" y agregó: "Cuando lo vea la abuela paterna (Hortensia Ardura de Montoya, que vive en Caleta Olivia) se va a impresionar. En cambio, me identifiqué con su humor, tiene un sentido del humor muy parecido al nuestro y eso me hizo acordar a mi hermana".

"Vamos a ir de a poco, porque nosotros somos muchos. El se crió como hijo único en el campo y nosotros somos los Campanelli. El es tranquilo, no ansioso como nosotros. Y es muy especial, muy inteligente", añadió.

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