“No vivimos de temas viejos ni de nuestro mito” - LA GACETA Tucumán

“No vivimos de temas viejos ni de nuestro mito”

El guitarrista Mariano Roger se siente orgulloso de que no pierdan vigencia y dice que el gran desafío es hacer discos novedosos. “Todos estamos conformes”.

26 Jul 2014
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VOZ PROPIA. Según Roger, la nueva formación de la banda se consolida en “Romantisísmico”, su último disco. prensa babasonicos

ACTÚAN HOY

• Rockea empezará a las 16.30, en el Parque 9 de Julio (Soldati al 300). Babasónicos cerrará el recital.


Es una risa cerrada la de Mariano Roger al otro lado del teléfono. Una risa que, sin verla, se adivina entre dientes; una exhalación irónica y desinteresada, dos adjetivos que bien le caben a la banda de la que forma parte. “Dicen que somos los preferidos de los críticos -la picardía tiñe la voz del guitarrista de Babasónicos-, pero ¿qué culpa tengo yo si a ellos les gusta lo que hacemos? Qué sé yo... no hacemos discos para la crítica. Disfruto cuando mi música le gusta a la gente”.

Y la gente se vuelve loca. Roger lo sabe. Hace más de 20 años que lo viene constatando cada vez que Babasónicos se sube a un escenario, y la excitación -también la histeria, también el encandilamiento de sus fans- se ha renovado el año pasado con el lanzamiento de “Romantisísmico”, su último disco. Serán las canciones de este álbum, y un repaso de las más conocidas, las que presentarán hoy en Tucumán, en el marco del certamen Rockea.

- ¿Qué distingue a este disco respecto de los anteriores?

- Lo mismo que distingue a cada álbum nuestro porque este es el número 11 y no encuentro que ninguno tenga mucho que ver con otro. Todos tienen una personalidad propia, son un universo nuevo en sí mismo. En principio, en él la banda encuentra su voz; veníamos de “A propósito” (2011), que a la distancia lo veo como un disco de transición, en el que todavía estábamos recobrándonos de la pérdida de “Gabo” (el bajista Gabriel Manelli, fallecido en 2008). En ese CD, la banda era más intérprete de las ideas de los autores. Creo que en “Romantisísmico” la banda se consolida con su nueva formación y eso beneficia al disco. La música va surgiendo de parte del grupo y se nota en temas como “Negrita”, creado por varios músicos a la vez y no tanto por alguna idea de producción o del autor. Me pone muy orgulloso tener un CD de estas características porque es muy difícil hacer discos que nos importen a nosotros, primero, y a la gente, después. Más difícil es todavía cuando uno hizo tanto, cuando pasó tanto tiempo; es difícil mantenerse en esta industria musical, que cambió un montón de veces en los más de 20 años que tocamos. Cuando comenzamos aún había vinilos y casetes, y ahora casi no hay CDs, sólo está el formato digital.

- ¿Cada disco es un desafío?

- Sí, cada vez más. Un desafío de acuerdo a nuestros estándares porque cuando nos metemos a hacer un disco tratamos que sea el mejor que pudimos hacer en nuestra vida. Nos lo tomamos como si fuéramos una banda nueva, a pesar de traer toda una mochila de historia, de discos, de canciones y de shows que evidentemente nos nutre, pero que también puede ejercer como una contra. Porque a veces la trayectoria te estanca o te encasilla en que tenés que tocar tal música. Y esa es la gran lucha de una banda: ser lo más novedosa posible.

- En ese marco, ¿qué representan las seis nominaciones a los premios Gardel?

- Los premios siempre son un tema complejo. Si uno se pone simple y no quiere buscar el análisis, dice ‘bueno, la verdad es que estamos muy contentos con el reconocimiento’. A mí me agradan los premios Gardel porque lo dan los pares, pero el premio que más me importa es el del público. Aunque suene demagogo, me gusta que el disco le guste a la gente que lo compra. Después están los colegas, que está bárbaro si les gusta, y después los críticos, que hay que ver... (ríe). En esta edición logramos un montón de nominaciones, aunque ya en 2004 habíamos tenido muchas con “Infame”, de las que ganamos cinco (el Oro y cuatro más), que en ese momento fue un récord. Es bueno estar en la misma situación después de 10 años. Eso es lo que más nos gusta: estar vigentes al máximo, no vivir ni de nuestros temas antiguos ni de nuestro mito o leyenda, sino ser una banda de ahora con canciones que se escuchan ahora y a la que le dan premios ahora.

- ¿Renueva energías tener actividades paralelas a la banda?

- Mucho tiempo para compromisos paralelos no tenemos, tal vez sí para participar en alguna que otra cosa y hay quienes se dedican a producir a otros músicos. Es cierto que esas cosas hacen bien, estamos juntos hace mucho tiempo. Tal vez vivir de otras actividades por un tiempo es entretenido y una especie de descanso o de aire fresco, pero tampoco es que nos sentimos demasiado oprimidos. Lo importante de este grupo es que cada uno hace lo que quiere, es una de las razones porque estamos unidos: todos están conformes con lo que aportan y con el resultado final. En general, las bandas empiezan a tener problemas cuando algún integrante quiere hacer algo y no puede o si siente que hay otro que impone más sus ideas y eso le da celos, como en un matrimonio. Me parece que, medio milagrosamente, Babasónicos logra que todos tengan su espacio.

- ¿Te entusiasmó el documental de “Jessico”? ¿Te gustaría que se repita con otro disco?

- Me entusiasmó más que nada cómo fue encarado. En él habla mucha gente que no somos los integrantes de la banda, no me gustan los documentales en los que los músicos hablan de ellos mismos. Eso de vanagloriarse o mitificarse me da vergüenza. También está bueno que la película no habla solamente del disco, sino del disco en su circunstancia, lo que le da valor histórico. Uno no se da cuenta porque cree que todos han vivido esa época, pero hay que pensar que alguien nacido a mediados de los 90 tal vez no recuerda qué pasó en 2001, el año en que salió ese álbum, y hay que contárselo. Entonces estaría bueno que haya más documentales de otros discos, siempre y cuando no sean vergonzosamente autobombeantes. Mientras sean lógicos, todo bien.

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