Chocaron contra un árbol, murieron y la moto desapareció

Investigan el accidente de dos motociclistas

PERICIAS. La Policía trabaja en el lugar en el que quedó una de las víctimas. la gaceta / foto de inés quinteros orio PERICIAS. La Policía trabaja en el lugar en el que quedó una de las víctimas. la gaceta / foto de inés quinteros orio
21 Abril 2014
La razón por la cual dos motociclistas chocaron contra un árbol y perdieron la vida era hasta anoche un misterio. La Policía investigaba si huían de alguien, si escapaban luego de haber cometido un robo o si circulaban en estado de ebriedad. Incluso se buscaba la moto en la que se desplazaban, que desapareció de la escena después del trágico accidente.

No había testigos presenciales para que le relataran con precisión a la Policía cómo había ocurrido el hecho. Las personas que pasaron por la zona (el accidente tuvo lugar en Pueyrredón al 1.000, ayer a las 8.15) solo contaron que escucharon un ruido tan fuerte que les llamó la atención. Cuando se acercaron, se dieron con dos hombres ensangrentados en el piso, al lado de un árbol. Uno de ellos había muerto y el otro agonizaba.

Lo extraño es que, cuando llegó la Policía, la moto en la que se desplazaban las víctimas había desaparecido del lugar del hecho. Los uniformados, a cargo del jefe de la Unidad Regional Capital, comisario Luis Medina, montaron un operativo en la zona para dar con el rodado. Pero no hubo resultados positivos y ni siquiera pudieron conocer las características de la moto. “Los familiares de las víctimas se mostraron muy reacios a aportar cualquier tipo de datos”, comentaron fuentes de la investigación.

Los dos motociclistas eran amigos y vivían a unas 10 cuadras del lugar del accidente. Fuentes policiales confirmaron que el primero en fallecer fue Julio César Pérez, de 25 años. El otro ocupante, Cristian Antonio González de 40 años, fue trasladado al hospital Padilla pero murió poco después de ingresar a la guardia. A Gónzalez lo apodaban “Flema” -indicaron las fuentes- y formaría parte del clan de los “Gardelitos”, a quienes se le atribuyeron varios robos en la década del 80 en Tucumán y cuyos enfrentamientos con los hermanos Ángel “El Mono” Ale y Rubén “La Chancha” Ale los hizo conocidos a nivel nacional.

Marcela Galván, prima de González, se comunicó con este diario para dar su versión del hecho. “Estaban borrachos. No andaba robando. Nosotros no somos delincuentes. ¿Qué no saben que nosotros no robamos más?”, expresó la mujer. Y agregó: “no somos una banda delictiva. Por favor, respeten nuestro dolor”.

Ayer la Policía trabajaba en la averiguación de antecedentes de las víctimas.

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