Un giro copernicano para volver al mercado financiero

13 Abr 2014 Por Miguel Ángel Rouco
BUENOS AIRES.- El ministro de Economía, Axel Kicillof, comenzó a tomar real dimensión de las condiciones que presenta el país para el mundo financiero, tras sus primeros contactos en Estados Unidos, tanto con funcionarios de organismos internacionales como con banqueros. Con la urgencia de reforzar el sistema de reservas para hacer frente al deterioro de las cuentas fiscales, el joven funcionario deberá mostrar que está en condiciones de domar la inflación y corregir la falta de ingreso de capitales, en momentos en que el dinero abunda en el mundo.

Kicillof está ahora al comando de las negociaciones por la deuda con los fondos buitre, por el Club de París y por los juicios en el Centro Internacional de Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones (Ciadi). Sin embargo, en ninguno de los frentes ha habido progresos. Si de urgencias se trata, la negociación con los tenedores de bonos argentinos es la prioridad. De ella, dependerá que el país pueda volver a los mercados internacionales y, por ello, no es casual que el ministro cuente con ofertas de entidades financieras para convertirse en agentes colocadores de nueva deuda.

Por un lado o por el otro, la clave para la Casa Rosada pasa por volver a endeudarse, tras haber agotado toda fuente de financiamiento interno. Kicillof encargó a los bancos de inversión Goldman Sachs y Barclays elaborar una nueva propuesta para intentar alcanzar un acuerdo con los holdouts, algo similar a lo que le había propuesto el fondo Gramercy al ex-ministro de Economía, Hernán Lorenzino, y al vicepresidente, Amado Boudou ¿Cuál es la diferencia en las propuestas?: el cambio de ministro.

Paul Singer, el administrador del fondo de inversión Elliot, ha dado muestras de no tener interés de negociar con terceras personas por varios motivos. Primero, el financista sólo se sentaría a negociar con el Gobierno, y cualquier arreglo extrajudicial deberá ser rubricado en los tribunales de Nueva York. Segundo, Singer está a un paso de obtener una sentencia favorable por parte de la justicia norteamericana, tras 10 años de un proceso multimillonario por costas y honorarios de los más prestigiosos abogados de ese país. Tercero, no es de su interés aceptar una propuesta distinta, aún cuando después de diciembre pueda ser mejorada.

El Gobierno no sólo deberá solucionar el conflicto con los holdouts, sino que deberá mostrar al mundo financiero un programa económico creíble y con capacidad de ahorro para el pago de la deuda, sin utilizar las reservas. En otras palabras, si la administración Kirchner quiere volver a colocar deuda nueva, deberá llevar adelante un programa de ajuste fiscal que le devuelva al superávit de las cuentas públicas.

Una alternativa que podría llevar adelante el Gobierno es un acuerdo contingente con el FMI que le permite afrontar con mayor comodidad el pago de las obligaciones, sin tener que afectar las reservas. Esta variante obligaría al país a llevar adelante la revisión de la economía. Con esto, no sólo podría salir nuevamente a los mercados, sino también destrabar la renegociación con el Club de París. Y este es un escenario que no parece factible desde lo ideológico, a menos que el kirchnerismo ensaye un giro copernicano en su liturgia y en su dogma.

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