¿A qué edad nos toca brindar?

17 Ene 2014 Por Federico Diego van Mameren
Ahí están Bachelet y Piñera brindando...

Nunca entendí por qué Guillermo Vilas no se hablaba con José Luis Clerc. Eran nuestro orgullo, eran un ejemplo, eran dos profesionales que entregaban todo por dejar bien parada a la Argentina, en cada revés, en cada saque. Pero un día tuvieron que compartir la cancha y jugaron sin hablarse porque juntos no podían construir. Y, hasta el día de hoy, la Argentina no tiene una copa Davis.

Después llegó el Diego y empezó la eterna discusión si él era más grande que Edson Arantes Do Nascimento. ¿Tanto importaba? Hace poco estalló Messi y en muchos momentos la pelea por la corona vuelve a saltar.

La adolescencia nos hizo compartir el deporte con la música y el que era de Soda Stereo no podía tolerar a alguien que se emocionaba con Los Rendonditos de Ricota.

... Y pensar que una de las características propias del argentino es su amistad, su abrazo fraterno por el otro. ¿O será sólo para cuando vivimos en el extranjero?

Cuando los libros se empezaron a amontonar sobre la mesa de luz era increíble ver cómo los de Borges no podían compartir con los de Cortázar. Y después cuando estudiabas un poco te enterabas que el Grupo de Florida ninguneaba al de Boedo, aunque ambos hacían arte y nos enseñaban el poder y el amor que desparrama la literatura.

Con estos antecedentes debería entender por qué para los K, el menemismo es mala palabra o por qué el político que viene debe matar al que lo antecedió si es que quiere sobrevivir.

Un país de barrabravas donde o estás con José de San Martín o con Manuel Belgrano. Discutimos hasta para determinar cuál de nuestros premios Nobel es más justo.

Después de 200 años de eternas divisiones, ¿A qué edad nos tocará el brindis?

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