Los inspectores de las armas químicas ganaron el Premio Nobel de la Paz 2013

La organización desempeña un papel central en la destrucción de los arsenales en Siria; surgió de una convención adoptada en 1997Expertos y gobiernos felicitan a la OPAQ. El Comité Nobel subraya el trabajo de la OPAQ por borrar del mundo "una de las categorías de armas de destrucción masiva"

12 Oct 2013
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EN LA HAYA. El director general de la OPAQ, el turco Ahmet Üzümcü, agradece el galardón. "Nuestros corazones están con el pueblo sirio", sostuvo. REUTERS

OSLO.- La Organización para la Prohibición de las Armas Químicas (OPAQ), que actualmente desempeña un papel central en la destrucción de los arsenales de este tipo en Siria, fue galardonada con el Premio Nobel de la Paz 2013. El premio fue otorgado por el "extenso trabajo para eliminar las armas químicas" realizado por la organización, indicó el jefe del Comité Nobel, Thorbjörn Jagland.

El galardón es un reconocimiento a la contribución del organismo "a la paz mundial durante los últimos 16 años", comentó por su parte el director general de la OPAQ, el turco Ahmet Üzümcü, en una primera reacción. "Me siento muy honrado", se trata de un apoyo "extremadamente importante", subrayó. "Es un reconocimiento a los esfuerzos de nuestro equipo actualmente desplegado en Siria, donde están haciendo un esfuerzo muy valiente para cumplir con su mandato", añadió. "Nuestros corazones están con el pueblo sirio", afirmó Üzümcü, quien confía en que "este premio y la actual misión de la OPAQ con Naciones Unidas en Siria contribuyan a que haya mayores esfuerzos para lograr la paz en dicho país y para terminar con el sufrimiento de su pueblo".

Los ocho millones de coronas del Nobel (unos 920.000 euros/1,23 millones de dólares) se emplearán para lograr "los objetivos de la Convención (sobre armas químicas) y para la eliminación de armamento químico en todo el mundo", anunció el jefe de la OPAQ.

El premio busca subrayar el trabajo por "borrar del mundo una de las categorías de armas de destrucción masiva", dijo por su parte Jagland, al tiempo que llamó a países como Rusia y Estados Unidos a acelerar sus esfuerzos en ese sentido, ya que no han cumplido con los plazos a los que se habían comprometido.

"Es un mensaje para todos los que no han ratificado la Convención sobre armas químicas o no han cumplido con sus obligaciones en el marco de la Convención", señaló.

El Comité Nobel ha premiado muchas veces a organizaciones que buscan la destrucción de las armas nucleares. Ahora, con el actual galardón, "quiere contribuir a la eliminación de las armas químicas", destacó Jagland. "Los sucesos actuales en Siria, donde han vuelto a ser usadas, han subrayado la necesidad de aumentar los esfuerzos para destruir esas armas".

La OPAQ surgió de la Convención, adoptada en 1997, y tiene su sede en La Haya. Un grupo de sus inspectores trabajan estos días en Siria, que el lunes próximo se convertirá en el país 190 en firmar el documento y que ha prometido destruir sus arsenales químicos. Tiene un presupuesto anual de menos de U$S 100 millones. "La misión de la OPAQ nació de un aborrecimiento básico a las atrocidades de la guerra", explicó en secretario general de la ONU, Ban Ki-moon. "Juntos, debemos asegurarnos de que la niebla de la guerra nunca vuelva a estar compuesta de gas tóxico".

Este año hubo un récord de nominaciones al Nobel de la Paz: 259, 50 organizaciones y 209 individuos. La OPAC es la vigésimo quinta organización que recibe el premio desde 1901, cuando comenzaron a entregarse. Entre los favoritos estaban la paquistaní Malala Yousafzai, de 16 años, activista por los derechos de las mujeres que fue tiroteada por los talibanes y el líder por los derechos humanos bielorruso Ales Bialiatski, que se halla encarcelado, entre otros. (DPA)

Una misión confiable y desapercibida de expertos apasionados en el desarme

Petra Aulbach - Columnista de DPA

LA HAYA,- Durante años, la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas (OPAQ) ha realizado su misión desde La Haya de forma tan confiable como desapercibida. Pero el 21 de agosto murieron más de 1.400 personas en Siria por el uso de gas tóxico, y de pronto la organización se vio en el centro de los focos. Tras el ataque cerca de Damasco, Rusia y Estados Unidos acordaron la destrucción de todas las armas químicas sirias y todo el mundo se enteró de la tarea de los especialistas galardonados con el Premio Nobel de la Paz 2013.

En actuaciones sobre el terreno, los expertos de la OPAQ se protegen con máscaras y trajes especiales de algunas de las sustancias más tóxicas del mundo. Como el gas sarín, sinónimo del horror para todos los que conocen sus efectos. Un miligramo de este gas nervioso -del que habría gran cantidad en Siria- puede llevar en minutos a una parada cardiorrespiratoria. Ya desde hace décadas -al menos desde el horror de la Primera Guerra Mundial- los gobiernos de muchos países están convencidos de que si no se frenan los arsenales químicos, el mundo podría terminar al borde del abismo del mismo modo que si no se evita que se multipliquen las armas atómicas.

Tras largas negociaciones, en 1992 se llegó a un acuerdo en la Convención sobre Armas Químicas para prohibir en todo el planeta el desarrollo, producción, almacenamiento y uso de armas químicas. Además, se acordó que se irían destruyendo poco a poco los arsenales existentes. Para poner en práctica la Convención, que entró en vigor en 1997 tras un largo proceso de ratificación, se creó la OPAQ, donde trabajan casi 500 personas. Su director general es el diplomático turco Ahmet Üzümcü, de 62 años. Ex representante de su país ante la OTAN en Bruselas y ante la ONU en Ginebra, cuenta con mucha experiencia en política internacional.

Üzümcü, una persona reservada en lo externo, es un apasionado defensor del desarme, según sus colaboradores. Todos los colaboradores de Üzümcü saben lo enorme que es la tarea de la organización en el territorio de Siria. "Esta es una situación extraordinaria para la OPAQ, no tiene precedentes. Estamos al inicio de un proceso difícil lleno de grandes desafíos. Pero la OPAQ está preparada y cuenta con los conocimientos y la experiencia para cumplir su mandato", sostiene.

Se trata de algo que los empleados de la organización, con sede en el balneario de Scheveningen, cerca de La Haya, han demostrado hasta ahora. Desde 1997 se han realizado 5.000 inspecciones en 86 países y se han destruido 58.000 toneladas de arsenales químicos, el 80 %de los conocidos.

Solamente por eso, los expertos de la OPAQ gozan de reconocimiento en muchos países. Al Nobel de la Paz lo ven como un acicate para terminar hasta mediados de 2014 su misión en Siria.

Acusan a los rebeldes de perpetrar una masacre

NUEVA YORK.- La organización defensora de los derechos humanos Human Rights Watch (HRW) acusó a grupos de rebeldes sirios de haber perpetrado una masacre en agosto matando a 190 civiles, además de tomar como rehenes a otros cientos de personas, en su mayoría mujeres y niños. Según un informe de HRW difundido en Nueva York, varios grupos rebeldes islamistas atacaron el 4 de agosto unos diez pueblos habitados por la minoría alauí en la región costera de Latakia, en el norte de Siria, una zona reconquistada por las tropas gubernamentales el 18 de agosto. El grupo defensor de los derechos humanos asegura que hubo al menos 67 casos de ejecuciones extrajudiciales. Muchas víctimas estaban desarmadas y fueron asesinadas a tiros mientras huían, dice el informe. Agrega que los atacantes exterminaron a familias enteras y que más de 200 rehenes aun se encuentran en poder de los secuestradores.

Soldados del Ejército sirio y combatientes chiíes leales al presidente Bashar Al-Assad capturaron dos suburbios en el sur de Damasco y causaron la muerte de al menos 70 personas, dijeron activistas de oposición. Los combatientes, entre ellos chíies libaneses del Hezbollah e iraquíes respaldados por tanques del Ejército, registraron al-Thiabiya y Husseiniya, un campo de refugiados palestinos, en busca de focos de resistencia. (Reuters)

Opositores sirios no están de acuerdo con el premio

ESTAMBUL-BEIRUT.- Grupos opositores sirios criticaron la concesión del Premio Nobel de la Paz a la OPAQ, que actualmente desempeña un papel central en la destrucción de los arsenales de este tipo en Siria. "El premio Nobel debería haber sido para las víctimas sirias de los ataques, las 1.400 personas que murieron en Ghuta y para los heridos", afirmó Munser Machus, miembro de la Coalición Nacional Siria. El 21 de agosto murieron cientos de sirios en un ataque con gas tóximo en Ghuta, cerca de Damasco. Todavía se desconoce quien lanzó el ataque, del que se han acusado mutuamente el régimen de Bashar Al Assad y los opositores rebeldes.

"Debería haberse galardonado a las víctimas y no a la OPAQ, que sólo hace su trabajo", afirmó Samir Nashar, también de la Coalición.

En cambio, el experto estadounidense en eliminación de armas químicas Paul Walker, director de la organización ecologista Green Cross dijo que la OPAQ tiene "bien merecido" el Nobel de la Paz por su esfuerzo "histórico" por desterrar la amenaza de estas armas.

Amnistía Internacional calificó a la OPAQ de "digna ganadora" y resaltó que el anuncio debe ayudar a poner fin al conflicto en Siria. Los gobiernos de Francia y Alemania y líderes de la Unión Europea se congratularon también por el premio al organismo internacional. (Télam)

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