Capilla del Rosario: "Se demostró que fue una masacre contra gente desarmada"

Mirtha de Clérici, impulsora de la causa por el fusilamiento de militantes del ERP, en 1974, habló con LA GACETA sobre la condena a tres represores.

ACOMPAÑADA. El secretario de Derechos Humanos de la Nación, Martín Fresneda, y Clérici, durante el debate. FOTO TOMADA DE ELANCASTI.COM ACOMPAÑADA. El secretario de Derechos Humanos de la Nación, Martín Fresneda, y Clérici, durante el debate. FOTO TOMADA DE ELANCASTI.COM
09 Octubre 2013
Cuando el Tribunal Oral Federal de Catamarca anunció la condena a cadena perpetua a los tres acusados por la "Masacre de Capilla del Rosario" por los fusilamientos de militantes del Ejército Revolucionario del Pueblo, en agosto de 1974, la alegría estalló entre los militantes que viajaron desde varias provincias para escuchar la decisión de los jueces.

Una de las más conmocionadas era Mirtha de Clérici, militante de derechos humanos y denunciante en la causa. "Estamos más que conformes, se los condenó a los tres, no sólo a cadena perpetua, con cumplimiento en cárcel común, sino que se los consideró delitos de lesa humanidad", le dijo a LA GACETA.

Carlos Eduardo del Valle Carrizo Salvadores, Mario Nakagama volverán al penal de Catamarca, donde están desde hace dos años, y Jorge Exequiel Acosta continuará en la cárcel de Bower, en Córdoba, donde cumple condena por otro crimen.

A los tres se los consideró "coautores del delito de homicidio doblemente agravado por ser con alevosía y con el concurso premeditado de dos o mas personas -14 hechos-".

"No creíamos que fuese posible, pero trabajamos con mucha seriedad, durante 12 años, para esta causa. Fue un proceso doloroso. Tuvimos que buscar a los testigos en todo el país, los sobrevivientes estuvieron 11 años presos, y algunos quedaron con libertad vigilada hasta 2003", relató.

De Clérici hizo la presentación judicial en 2004, con Claudio Oroz y el actual secretario de Derechos Humanos, Martín Fresneda, como querellantes. Lo hicieron luego de dos años de investigaciones que surgieron a partir de un dato que le acercó un empleado del cementerio de la capital catamarqueña.

"Me cuentan que había cinco tumbas NN y que se comentaba que allí había 'cuerpos de guerrilleros'. Con ayuda al Equipo Argentino de Antropología Forense (EEAF) hicimos las excavaciones y -de los cuerpos rescatados- pudimos identificar a tres, como Rutilio Betancour Roth, Hugo Caccivilliani Caligari y un muchacho santiagueño, Alberto Rosales Sánchez".

Las otras víctimas de los fusilamientos fueron Mario Héctor Lescano, Juan de Olivera, Héctor Moreno, Rogelio Gutiérrez, José María Molina, Luis Billinger, Carlos María Anabia, Raúl Eduardo Sainz, Juan Carlos Lescano, Luis Roque López, Silveiro Pedro Orbano, Roberto Domínguez Jerez.

"Por el estado de los cuerpos pudimos que los habían masacrado, cuando ya se habían rendido. Estaban destrozados, tenían heridas en las axilas, en las manos, en el cráneo", contó Clérici.

"Por eso esta condena es tan importante: porque para el pueblo de Catamarca acá nunca pasó nada, y la investigación detallada demostró que fue una masacre contra gente desarmada e indefensa, en una época en la que -pese a que se hablaba de que había un gobierno democrático- ya había desaparecidos y el mecanismo de represión estaba aceitado", insistió.

El intento de copamiento y los fusilamientos
El Tribunal, a cargo de los jueces Juan Carlos Reynaga, Gabriel Eduardo Casas y Carlos Jiménez Montilla, intentó reconstruir lo ocurrido entre el 10 y 12 de agosto de 1974 cerca de la Quebrada de los Walther y la Capilla del Rosario. En aquel momento, un grupo de militantes del ERP quiso copar el Regimiento 17 de Infantería Aerotransportada, pero agentes de las policías Federal y Provincial, y de las Fuerzas Armadas lograron evitarlo.

En medio de un tiroteo, el grupo del ERP se dividió: una parte escapó a Tucumán y salvó su vida y el resto se internó en el bosque y fue atrapado. Fueron fusilados cuando estaban desarmados e intentaron rendirse.

Según se estableció, el operativo de Capilla del Rosario estuvo al comando de Carrizo Salvadores, quien acudió al lugar junto a Nakagama, mientras que Acosta habría participado activamente en la ejecución de las víctimas.

En el juicio declaró el periodista Gustavo Molina, quien ewntrevistó en 2006 a Luis Manzanelli, quien le había explicado que a partir de lo sucedido en Trelew, el Ejército ya no tomaba prisioneros, sino que directamente procedía al fusilamiento.

Manzanelli, condenado a perpetua en Córdoba, confirmó esos dichos en el juicio oral, al señalar por lo que él sabía, lo de Capilla del Rosario fue un fusilamiento.

También declaró en el juicio oral José Gambarella, que estaba cumpliendo el servicio militar en 1974 y presenció el asesinato de los militantes del ERP. "Vi caer al primer joven que salió con las manos en alto y a uno queriéndose cubrir la cara, y vi caer a cuatro más", contó.

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