La TV sin Tinelli: ¿se siente la abstinencia?

Los mediáticos parecen sufrir más la falta de un programa como "ShowMatch" que el público, que ahora atiende más a temas políticos y policiales

EN SU HÁBITAT. Marcelo Tinelli, en el estudio desde donde transmitía su programa ShowMatch, hasta el año pasado; en 2013 no se lo vio. EN SU HÁBITAT. Marcelo Tinelli, en el estudio desde donde transmitía su programa "ShowMatch", hasta el año pasado; en 2013 no se lo vio.
11 Agosto 2013
Vamos a tomar como ejemplo esta misma semana, pero del año pasado. En esos días se hablaba mucho de él, mucho más que de costumbre, porque su romance con Guillermina Valdés estaba recién destapado y comenzaban a aparecer las primeras fotos. Entonces, como siempre, el programa de Marcelo Tinelli era la caja de resonancia de todos los cotilleos que se entretejían durante el día, o al menos el espacio donde el público esperaba que esos chismes se confirmaran o descartaran. Más cosas ocurrían hace exactamente un año en el mundillo del espectáculo: Moria Casán era perseguida por un presunto robo de joyas en Paraguay, Matías Alé era calificado con un 11 en la cama, el rating beneficiaba a la ficción... Y todo rebotaba en ShowMatch, porque ese era el mundo que habitaban los protagonistas de las noticias.

Esa es la muestra tomada sólo de una semana, pero podría multiplicarse por la cantidad de días que duró el show: incluso en su peor año televisivo -como muchos dicen que fue 2012 para Tinelli-, el conductor no perdió su histórica injerencia y retroalimentó a la televisión entera, ya sea con el contenido natural de sus emisiones o con la oferta de nuevos mediáticos o escándalos.

Las vacaciones le dieron un respiro, pero nadie podría imaginar lo que vendría después. O mejor dicho, lo que no vendría. Cuando el paso del tiempo ratificó que el conductor se imponía el año sabático, muchos -técnicos, bailarines, actores, vedettes, periodistas, humoristas y la lista sigue- se agarraron la cabeza. Después de todo, ¿qué es la televisión sin Tinelli? ¿Su recreo marca un quiebre, un abismo, un punto sin retorno? Seis meses después de la última emisión de ShowMatch, el tema se presta para análisis. Carolina Gallo, profesora de Comunicación Audiovisual de la carrera Ciencias de la Comunicación de la UNT, sostuvo que para hablar de los efectos de la ausencia de Tinelli primero hay que medir su incidencia en el público. "A partir de hechos como el baile del caño, el corte de polleritas o la presencia de la desnudez, él ha construido paulatinamente un vínculo y un código con la gente; ha logrado que el público lo siga, que le sea fiel. Entonces se puede decir que sí tiene incidencia, aunque menos en el interior que en la Capital, porque muchos veían y comentaban el ciclo, ya sea al propio 'ShowMatch' o a los programas satélites. Él mismo decía 'si no nos ves, ¿de qué vas a hablar mañana?'. Así logra que sus televidentes le tengan lealtad y que entiendan el código", explicó la también docente de las materias Producción Audiovisual y Comunicación Institucional de esa carrera.

"Quizás el mismo televidente al que le gusta el baile del caño, por ejemplo, no desea que se lo transmita por TV, pero desde el punto de vista de la producción del programa ese bloque sí pegó porque el análisis que ellos hacen no es cualitativo sino cuantitativo. Entonces, si el baile medía mucho rating se transformaba en un mensaje exitoso, pero tal vez si hablábamos con la gente que lo había visto para preguntarle su opinión, el resultado podría haber sido distinto", enfatizó Gallo.

Creado este vínculo, ¿qué pasó con el televidente que sigue a Tinelli? "No se puede hablar de un impacto a partir de su ausencia, sino de un no impacto. Cuando casi todos los programas se empezaron a preguntar qué pasaría sin él, permitieron que la gente se acercara a la cocina de la TV. Esa especie de filtración instala la reflexión entre el público, que se da cuenta de que ShowMatch no es la gran cosa. Esto hace que no se lo espere; la gente es más inteligente de lo que ellos querrían al pensarla como masa".

Motivo de desesperación

La modelo Solange Gómez Abraham vive en Buenos Aires desde fines de 2011 y el año pasado fue considerada por Ideas del Sur, la productora de Tinelli, como posible participante de "Cantando por un sueño". La tucumana contó que en muchos desfiles y eventos escuchó a otras modelos o bailarinas lamentarse de portazo del conductor. "Para muchas fue una crisis, un motivo de desesperación. Estar permanentemente en la pantalla te sirve como una inmensa vidriera para generar contratos, para que te llamen a nuevos desfiles o te den trabajo en una obra del verano... Muchos estaban preocupados porque no sabían qué harían en estos meses".

Según Gómez Abraham, la falta de Tinelli se siente más entre los mediáticos que entre los televidentes. "El público está enfocado en lo que está pasando en el país, hasta los programas de chimentos hablan de política. Es bueno que un programa no los distraiga de esas cuestiones. Tal vez a él también le hace bien tomarse un tiempo y que descanse su imagen y la del show. Quizás el año que viene vuelve con todo y la rompe".

Quizás. Hasta entonces, los mediáticos habrán sobrevivido al síndrome de abstinencia y el público estará listo para escuchar la nueva propuesta.

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