En Las Termas de Río Hondo hay un bosque con 500 bonsai

Un hotelero tiene una valiosa colección de árboles en miniatura, que demandó años de trabajo. Alberto Dondero contó que conoció a De la Rúa.

UN ARTE PARA PACIENTES. En su hotel, Dondero cultiva su bosque de bonsai desde hace muchos años.
UN ARTE PARA PACIENTES. En su hotel, Dondero cultiva su bosque de bonsai desde hace muchos años.
14 Mayo 2002
LAS TERMAS DE RIO HONDO.- Entre los más de 160 hoteles y residenciales con que cuenta Termas de Río Hondo, se pueden encontrar algunos muy pintorescos, al punto de sorprender al visitante con bellezas inesperadas. Uno de ellos es el hotel del coleccionista Alberto Dondero, dueño de un verdadero "bosque" de árboles bonsai. Cada uno en su maceta, los arbolitos en miniatura -que demandaron décadas de trabajo- son un espectáculo para el asombro, por la diversidad de especies y la perfección con la que fueron "enanizados".
"Hay árboles que son imposibles de "enanizar", como los citrus. Uno de los que más me costó es el kinoto -detalló Dondero-. Más fáciles son los ombúes, los palos borrachos, los árboles de la zona, el tala, los olivos, el algarrobo blanco, los chañares".
La tarea de lograr un bonsai es lenta y paciente. No admite interrupciones en el proceso.
"Uno tiene que trabajar, más o menos... todo el día, todos los días, si tiene muchas plantas", expresó el hotelero, que es oriundo de Mar del Plata y tuvo también una valiosa colección de sellos postales.
"Yo, cuando me radiqué en Termas, dije: bueno, voy a hacer 100 plantas y me voy a dedicar al hotel. Pero una vez que se empieza ya es difícil detenerse. Ahora ya tengo 500", reveló.
Dondero no quiere vender ni una sola de sus plantas, porque para él sería como desprenderse de un hijo, según contó.
"Son muchos años con cada árbol -adujo-; una vez que han superado tres o cuatro crisis feas y salieron... uno ya no se puede desprender de ellos".
A través de la afición por el bonsai, Dondero conoció a Fernando de La Rúa, cuya visita presidencial a China escondía el único propósito de que le regalaran seis bonsai centenarios, según opinó el coleccionista. "Se lo dije: ?te inventaste un viaje a China para traerte los bonsai? -dijo. Se fue a buscar las plantas. Porque el viaje de De La Rúa a China no sirvió para nada", concluyó.

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