Histeria por un pollo y un caballo

Gabriela Baigorri
Por Gabriela Baigorri 24 Mayo 2013
Algo me inquietaba. Estaba ahí, latente. En cualquier momento pujaba por liberarse y era irreversible. Cuando más concentrada estaba, salía y podía ser devastador. Dependiendo del contexto, claro. El "Gangnam style" o "Baile del caballo". Sí, el estribillo de esa odiosa pero pegajosa canción estaba en mi inconsciente y salía de mi boca cada vez que podía. Ya lo había intentado todo, hasta escuchar casi permanentemente otro tema. Y nada pasaba. Seguía ahí, emergiendo en cualquier situación. Y no me resistía por prejuiciosa, porque he tarareado cosas peores de manera consciente. Me consolaba diciendo que bueno, que la música, música era y que no podía ser tan malo. Hasta que surgió durante una entrevista ¡Qué vergüenza! Pero ni el calor de ese momento la ahuyentó.

Con el tiempo, descubrí cómo había llegado a instalarse en mi cabeza. Todos los días, sin excepción, el paso por la peatonal de la calle Mendoza me condenaba a escuchar -y luego a repetir- el "tema del momento" para los ambulantes. Probablemente muchos de los lectores hayan sido víctima de este tipo de usurpación del inconsciente.

Meses después, el "Gangnam..." se fue. Así, como si nada. Cuando había dejado de resistirme. Ahora, otro ocupa su lugar: "¡el pollito pío!". Extraño el "Gangnam...".

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