Los casi 300 alumnos de la escuela de Bellas Artes, que depende de la Universidad Nacional de Tucumán (UNT), realizaron una sentada para reclamar que mejoren la infraestructura del establecimiento, que se encuentra en Laprida al 200, de San Miguel de Tucumán. LA GACETA recorrió los baños, talleres y aulas junto con los integrantes del centro de estudiantes.
En los baños, se constató la falta de agua, que están llenos de basura y no hay grifos en algunos lavatorios. Algunos talleres no tienen buena ventilación (los chicos trabajan con óleos, aguarrás y ácidos), lo que pondría en riesgo la salud de alumnos y profesores, señalaron Eva Leone Vera y Victoria Rodríguez, presidenta y vice del centro de estudiantes. Indicaron que las aulas del primer piso no tienen ventanas, solo el hueco, y los chicos las tapan con cartones durante el invierno.

Ambas dirigentes aseguraron que los problemas persisten desde el mismo día que se trasladaron a la actual sede. Dijeron que pretenden conocer el destino de los $500 que abonó cada alumno en concepto de matrícula. Según ellas, no habrían sido destinados a la compra de materiales para los talleres, ni a pagar el complejo en donde se dictan las clases de Educación Física. Agregaron que desde el arranque del período lectivo no tuvieron esta materia.
En el lugar de la protesta se encontraba Moisés Mignani, padre de una alumna, quien señaló que desde hace dos años la directora se encuentra con licencia médica. "La única persona a cargo, por las mañanas, es Víctor Bolgnini, el regente. La vicedirectora, Pabela Rodríguez de Lobo, se desempeña como directora de Estudios en el Instituto Carlos Pellegrini. Esta situación es irregular", dijo. LA GACETA








