Las necesidades del pueblo Paso de la Patria

08 May 2013
Avance hacia adelante. Mejora, adelanto, en especial referido al adelanto cultural y técnico de una sociedad. Eso es el progreso de acuerdo con la definición del diccionario. Es, por cierto, la aspiración de todo ser humano y de la sociedad. Si bien hay sectores que tienen la dicha de prosperar, otros muchos quedan anclados en el tiempo o son víctimas del olvido de sus representantes. Algo parecido sucede con los casi 700 tucumanos que viven en Paso de la Patria, un pueblo que depende de la comuna de Gobernador Garmendia, en el departamento Burruyacu.

La única construcción importante en el poblado es la escuela n° 344 "Paso de los héroes", a la que asisten 91 alumnos en los niveles inicial y primario. Para cursar el secundario, los chicos deben viajar 8 kilómetros hasta Garmendia. Caminan 2 km por un camino de tierra hasta la vieja ruta 34 por donde pasa el ómnibus de la empresa Florida, que ya no ingresa a la localidad por el mal estado del camino.

En una construcción, ubicada frente a la escuela, funcionaba el CAPS. Según los vecinos, la última vez que tuvo un enfermero fue hace 15 años; cuando este murió no fue reemplazado, de manera que para las consultas médicas deben ir a Garmendia. En lugar de plaza, tienen un lago en donde tributan, por lo menos, desde medio siglo las aguas potables y saladas de dos pozos surgentes. Es el lugar predilecto de los perros y las gallinas. "Nos dijeron que no se puede tapar la pérdida porque explotarían los caños. En algún momento nos prometieron que harían un estanque para que el agua vaya a parar ahí. Está el hueco, pero seco", dicen las vecinas. Como si las carencias fueran pocas, Paso de la Patria tampoco tiene alumbrado público. La mayoría de los pobladores están desocupados o trabajan en la cosecha del limón; 30 personas han sido empleadas por la comuna de Garmendia. A las mujeres les gustaría constituirse en una cooperativa para trabajar.

El histórico legislador de la zona, que también fue comisionado rural de Garmendia, dijo que los habitantes de Paso de la Patria no deben esperar el Estado les dé todo. Les prometió hacer arreglar el camino de entrada cuando finalizara la cosecha para que los ómnibus volvieran a ingresar y dijo que le había pedido a EDET un presupuesto para la instalación de la red de alumbrado público. Les aconsejó que se organizaran y constituyeran un centro vecinal o que fueran a cortar leña para construir juegos infantiles. "Hace unos años en ese pueblo todo eran ranchitos; hoy ya hay módulos y casas de material", dijo.

No les compete, por cierto, a los pobladores procurarse un CAPS (con médicos y enfermeros), alumbrado público, arreglar o pavimentar el acceso principal a la localidad, solucionar el problema del agua o conseguir empleo donde no lo hay. El Gobierno debería, entre otras cosas, capacitarlos en materia de cooperativismo y ayudarlos a encontrar una actividad viable que pueda convertirse en una salida laboral permanente.

Nos parece que el Estado no puede desentenderse de las necesidades y del bienestar de esta comunidad, así como de otras que están en esta misma o en peor situación, mucho más si se tiene en cuenta la gran cantidad de dinero que recibió Garmendia durante la década de 1990, en concepto de Aportes del Tesoro Nacional (ATN), cuyo destino no se refleja precisamente en la realidad.

Comentarios